La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, se reunió recientemente con Salvador Illa Roca, presidente de la Generalitat de Cataluña, en una visita que subrayó los lazos históricos y culturales entre México y esta región española. Durante el encuentro, ambos dirigentes enfatizaron la importancia de la cooperación en los campos científico y tecnológico, explorando cómo estos pueden contribuir a enfrentar desafíos globales compartidos.
En un intercambio a través de redes sociales, Illa Roca destacó la “profunda relación” entre Cataluña y México, y la relevancia de la ciencia como herramienta fundamental para abordar problemáticas comunes. Este diálogo no solo celebró lazos pasados, sino que también sentó las bases para iniciativas conjuntas, buscando integrar la tecnología en favor del bienestar social.
Una de las actividades más significativas de esta visita fue la exploración de proyectos de colaboración en el Barcelona Supercomputing Center (BSC). Este centro, reconocido internacionalmente, fue el escenario propicio para fortalecer las relaciones en materia de innovación. Durante su estadía, Sheinbaum informó sobre los avances del ambicioso proyecto “Coatlicue”, que se centra en el desarrollo de una supercomputadora mexicana. Esta iniciativa busca potenciar las capacidades tecnológicas de México, mediante el intercambio de conocimientos con instituciones líderes en supercómputo a nivel global.
El esfuerzo por la cooperación científica no es nuevo; de hecho, hace unos meses, el Gobierno de México formalizó un convenio con el BSC para desarrollar lo que se anticipa será la supercomputadora más grande de América Latina. Este proyecto estratégico no solo busca fortalecer la soberanía tecnológica del país, sino también acelerar el avance en áreas críticas como inteligencia artificial, análisis de datos y modelización climática.
Se prevé que la infraestructura de esta supercomputadora sea completamente mexicana y requiera un tiempo de construcción de entre 24 y 36 meses. Mientras tanto, a partir de enero de 2026, México comenzará a utilizar la capacidad ya instalada del BSC en proyectos prioritarios, lo que permitirá al país avanzar en su agenda tecnológica de manera inmediata.
La cooperación entre México y Cataluña se presenta, por tanto, como un ejemplo de cómo los vínculos internacionales pueden materializarse en acciones concretas y beneficiosas, poniendo el conocimiento y la tecnología al servicio del desarrollo social y científico en ambas regiones. Este tipo de iniciativas resaltan la importancia de la colaboración global en un mundo cada vez más interconectado y enfrentando desafíos comunes.
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