La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró este miércoles que su gobierno no reanudará relaciones diplomáticas con Ecuador mientras Daniel Noboa continúe en la presidencia de ese país. La decisión se da en un contexto de tensiones que se remontan a un incidente diplomático ocurrido un año atrás, cuando fuerzas de seguridad ecuatorianas ingresaron sin autorización a la embajada mexicana en Quito para detener al exvicepresidente Jorge Glas, quien se encontraba refugiado en la sede diplomática.
Durante su habitual conferencia de prensa, la “Mañanera del Pueblo”, Sheinbaum fue enfática al afirmar que no se contempla ninguna reanudación del vínculo bilateral. “Nosotros, para empezar, no tenemos relaciones con Ecuador ni vamos a seguir teniendo relaciones con Ecuador mientras Noboa ejerza el cargo de presidente, porque él fue el responsable de la invasión a la embajada de México, a nuestra soberanía”, declaró ante medios de comunicación. La mandataria calificó lo ocurrido como una violación directa al derecho internacional y a la soberanía de México, motivo por el cual se mantiene firme en su postura diplomática.
La irrupción en la embajada fue ampliamente rechazada por la comunidad internacional. Decenas de países y organismos multilaterales condenaron la acción de las autoridades ecuatorianas, que justificaron el operativo como parte de un intento por detener a Glas, requerido por la justicia de su país por cargos de peculado. México respondió con una denuncia formal ante la Corte Internacional de Justicia, reclamando una reparación por lo que considera un agravio a su soberanía y al principio de inviolabilidad de las misiones diplomáticas.
Más allá del conflicto diplomático, la presidenta Sheinbaum también cuestionó la reciente elección presidencial en Ecuador, en la que Daniel Noboa resultó ganador con una ventaja de once puntos sobre la candidata izquierdista Luisa González. Sheinbaum reiteró su respaldo a González y manifestó dudas sobre la legitimidad del resultado. “No se van a reanudar las relaciones y además fue muy dudoso su triunfo”, expresó, insinuando irregularidades en el proceso, pese a que observadores internacionales, incluidos representantes de la Organización de los Estados Americanos (OEA), descartaron la existencia de fraude electoral.
La presidenta destacó algunos señalamientos menores realizados por los observadores de la OEA, aunque estos no fueron considerados suficientes para poner en entredicho el resultado general de la elección. Aun así, Luisa González ha solicitado un recuento de votos, un proceso que está en manos de las autoridades electorales ecuatorianas.
La postura del gobierno mexicano refleja una línea política firme en defensa del derecho internacional, pero también un respaldo ideológico a candidaturas afines, como la de González. El caso continúa alimentando el debate sobre los límites del asilo diplomático, la soberanía de los Estados y la creciente polarización en América Latina. Por ahora, la relación entre México y Ecuador permanece congelada, y la perspectiva de un acercamiento parece lejana mientras las actuales condiciones políticas persistan.
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