El presupuesto de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) destinado por el gobierno federal para el año 2026 asciende a 33,395 millones de pesos, lo que indica una caída anual del 1.9% en comparación con el presupuesto aprobado en 2025. Este ajuste, señalado por la consultoría Select, refleja una tendencia continuada en la reducción de las asignaciones para tecnología, planteando interrogantes sobre la sostenibilidad de proyectos cruciales en un contexto presupuestario cada vez más restringido.
En esta distribución, se observa que el gobierno central priorizará las telecomunicaciones y consumibles, mientras que los recursos destinados a la modernización y operación tecnológica sufrirán recortes significativos. Arely Reyes Gaspar, analista de Select, resalta que el presupuesto se reparte en 40% para servicios TIC, 38% para telecomunicaciones y 18% para equipos. Sin embargo, el ajuste más crítico se presenta en el área de software, que enfrentará un recorte del 47%. A pesar de este descenso proporcional, el impacto más profundo se refleja en los servicios TIC, que sufren una reducción del 6% en un renglón que representa el 40% del total asignado a tecnología.
Este recorte presupuestario plantea tensiones con la agenda digital comunicada por el propio gobierno. Ricardo Zermeño, director general de Select, ha señalado la inconsistencia entre la estrategia de modernización y los recursos disponibles para tecnología. Específicamente, indicó que los recortes no se alinean con proyectos estratégicos, como aquellos relacionados con la identidad digital, que probablemente serán financiados a través de otras partidas.
Aunque Select reporta únicamente las cifras publicadas en las partidas de tecnología, existen proyectos que se desarrollan fuera de este marco, complicando aún más el seguimiento de la inversión digital estatal. Eso se traduce en desafíos adicionales, especialmente frente a un mercado de servicios TIC en crecimiento, que alcanzó una facturación acumulada de 215,000 millones de pesos en 2025, con un crecimiento del 9.7% anual.
Frente a esta tendencia a la baja en el presupuesto TIC, el gobierno debe garantizar la continuidad operativa, la ciberseguridad y la eficiencia de los servicios compartidos. Las capacidades internas se convertirán en un elemento clave, ya que iniciativas como la creación de fábricas de software podrían promover el desarrollo autónomo y mejorar los servicios ofrecidos a diversas dependencias federales, así como a estados y municipios.
Con un panorama que no muestra signos de mejora para el presupuesto de TIC durante el segundo año consecutivo, la presión para cumplir con los objetivos de digitalización y modernización del gobierno se intensifica. La administración federal deberá navegar en un entorno de financiamiento fragmentado, enfrentando el reto de obtener resultados tangibles en medio de restricciones fiscales cada vez más apremiantes.
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