El lunes 1 de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó su primer informe de Gobierno, un evento marcado por cambios constitucionales significativos y el contexto de las presiones arancelarias impuestas por el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump. A pesar de estos desafíos, Sheinbaum destacó su continuidad con el legado de Andrés Manuel López Obrador, enfatizando el trabajo colectivo: “No llegué sola, llegamos todas”.
En su discurso, la jefa del Gobierno capitalino subrayó logros importantes, como la reducción de la pobreza, de la cual se han beneficiado más de 13.5 millones de personas. Al abordar el tema de la economía, la presidenta afirmó que el progreso sin justicia no es sostenible, y de esta manera, descalificó la era del neoliberalismo, proclamando que quedó atrás.
El informe incluyó una enumeración de reformas constitucionales en áreas clave como el Poder Judicial, el sector energético, y el reconocimiento de pueblos originarios. También, Sheinbaum hizo hincapié en la nueva “realidad arancelaria”, señalando que su gobierno ha logrado establecer una relación de respeto mutuo con Estados Unidos, citando un promedio de tarifas arancelarias por debajo del estándar mundial.
Pese a las circunstancias difíciles, la economía sigue creciendo, superando expectativas de organismos internacionales con un crecimiento del 1.2% al cierre del segundo trimestre. Destacó además, que el peso se mantenía por debajo de las 19 unidades por dólar, lo que indica una estabilidad económica, y se logró un récord en remesas con una tasa de desempleo del 2.7%.
En materia de seguridad, Claudia Sheinbaum reiteró que la política de construcción de la paz es una decisión soberana de México. Informó sobre una reducción del 25% en los homicidios dolosos, con cifras aún más favorables en estados como Zacatecas y Guanajuato. También mencionó una disminución del 34% en feminicidios, una mejora que espera que se refuerce con la nueva dirección del Poder Judicial.
Uno de los aspectos más criticados de su administración, la salud pública, no pasó desapercibido. Sheinbaum reafirmó su compromiso con el abasto de medicamentos gratuitos, abordando los “malos augurios” y calumnias que han circulado en torno a este tema. Durante su primer año, se implementaron nuevos programas de bienestar, incluyendo pensiones para mujeres y becas para estudiantes de secundaria.
Para fomentar el espíritu empresarial, clamó al sector privado a participar en el Plan México, ofreciendo incentivos fiscales en un llamado a la acción. También enfatizó la atención a comunidades indígenas y afromexicanas, incluyendo diversos apoyos económicos a productores locales.
“Han sido 11 meses de arduo trabajo”, expresó la presidenta, agradeciendo a su gabinete y afirmando que el camino está bien marcado. Con una notable declaración de intenciones, cerró su discurso reafirmando el compromiso con un país libre, independiente y soberano.
La información presentada refleja un esfuerzo continuo por parte de su administración para lograr avances significativos y profundizar la transformación política y social en México, en un contexto de desafíos globales y nacionales que requieren atención inmediata y efectiva.
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