La reciente Convención Bancaria ha inaugurado un nuevo capítulo en la relación entre los banqueros y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Este evento, en el que Sheinbaum asistió como Jefa del Ejecutivo por primera vez, estuvo marcado más por acciones concretas que por palabras. Su enfoque pragmático sugiere una disposición a colaborar con el sector bancario para abrir el acceso al crédito para la población mexicana.
Hasta la fecha, solo el 4.4% de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) dispone de financiamiento bancario. Este sector, que representa el 99.8% de los negocios en el país, enfrenta serios desafíos: de aproximadamente 5.4 millones de unidades económicas, apenas 242 mil tienen acceso a créditos. Ante este panorama, Sheinbaum ha manifestado su interés en que las tasas de interés para estas empresas disminuyan.
En respuesta a esta solicitud presidencial, los banqueros y el secretario de Hacienda, Édgar Amador, trabajaron rápidamente y lograron un acuerdo para reducir las tasas de interés dirigidas a las MiPymes, ofreciendo un respiro a este segmento vital de la economía.
Durante la convención, donde asistieron alrededor de 2 mil personas, se notó un ambiente de cordialidad y cooperación, en contraste con las tensiones previas provocadas por declaraciones del expresidente Ernesto Zedillo sobre la situación política en el país. Curiosamente, Sheinbaum optó por no abordar esos temas controversiales, centrándose en cómo mejorar el acceso al crédito.
La mandataria también destacó que el crédito privado en México solo representa el 33% del PIB, en comparación con el 72% en Brasil, lo que indica un amplio margen de mejora. El objetivo es aumentar en un 3.5% anual el número de empresas con acceso a créditos bancarios y alcanzar al menos un 30% de cobertura para el final de su mandato.
El acuerdo inicial representa solo el comienzo de un esfuerzo más amplio. La banca de desarrollo se comprometerá a ofrecer garantías del 70% para respaldar los créditos. Asimismo, se constituirán siete mesas de trabajo que abordarán temas cruciales como la educación financiera, digitalización, cadenas de suministro, simplificación regulatoria, tribunales mercantiles y el acceso a información financiera.
Uno de los mayores desafíos que ambas partes han identificado es la alta informalidad y el uso predominante del efectivo en las transacciones, un fenómeno que inhibe el crecimiento del sistema financiero. Según Emilio Romano Mussali, nuevo presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), el 74% de las compras menores a 500 pesos se realizan en efectivo. La meta es fomentar la digitalización y limitar la emisión de billetes de alta denominación.
A medida que avanza esta nueva etapa en la relación entre el gobierno y los banqueros, el diálogo y la colaboración parecen ser las claves del éxito. La apertura al entendimiento promete no solo mejoras en el acceso al crédito, sino también un fortalecimiento del sistema financiero en su conjunto. ¿Estamos a las puertas de un cambio significativo en la economía mexicana? Solo el tiempo lo dirá.
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