La petrolera Shell se encuentra ante una posible decisión estratégica que podría reconfigurar su presencia en uno de los yacimientos más prometedores del mundo: Vaca Muerta, en Argentina. Según información reciente, la compañía está evaluando la venta de sus activos en esta región, donde se ubica la segunda reserva de gas no convencional y la cuarta de petróleo a nivel global. En las últimas semanas, Shell ha estado en contacto con potenciales compradores para medir su interés en adquirir parte o la totalidad de sus posiciones en un yacimiento que ha ganado notoriedad en el sector energético.
La necesidad de una valuación precisa de estos activos es complicada. Las estimaciones varían y, aunque se habla de cifras que ascienden a miles de millones de dólares, la falta de desarrollo en algunas áreas y la volatilidad de los precios de las materias primas dificultan llegar a un acuerdo claro. A pesar de que la venta está en consideración, fuentes cercanas al asunto advierten que no es una certeza: Shell podría decidir mantener sus activos en Vaca Muerta.
La posible salida de Shell de Vaca Muerta resulta sorprendente e inusual, ya que ha sido uno de los pioneros en el desarrollo de esta región. Su interés por el yacimiento creció en un periodo crítico, justo cuando se comienza a cuestionar el potencial de grandes formaciones en Estados Unidos como la cuenca Pérmica, que parecen haber alcanzado su cúspide de producción. Esta situación genera un renovado atractivo hacia las reservas argentinas.
En un contexto más amplio, esta reconsideración surge poco después de que la compañía decidiera abandonar el proyecto Argentina LNG, en parte debido a un recorte por parte de YPF, la petrolera estatal, que redujo considerablemente la capacidad planeada del proyecto. Desde su incursión en Vaca Muerta en 2012, Shell ha expandido su presencia a cuatro bloques de licencia de propiedad mayoritaria, además de tener participaciones menores en otros tres bloques operados por YPF. En 2024, la producción diaria de Shell en Argentina alcanzó un promedio de 15,610 barriles, lo que reafirma la relevancia de sus operaciones en la región.
Con estadísticas del Gobierno de EE. UU. que subrayan la significancia de Vaca Muerta, se estima que este yacimiento alberga la segunda mayor cantidad de gas de esquisto y la cuarta mayor de petróleo del mundo, lo que añade un nivel de complejidad y atractivo a cualquier transacción potencial. Este desarrollo pone de relieve no solo el dinamismo del sector energético en Argentina, sino también las incertidumbres a las que se enfrenta Shell en su estrategia global en el contexto del mercado energético actual.
Con el interés creciendo, tanto por el contexto nacional como por la situación internacional del petróleo y el gas, el futuro de Shell en Vaca Muerta es un tema de atención que podría tener repercusiones significativas en la industria energética. La resolución de esta situación podría darse en un futuro cercano, aunque, hasta ahora, la compañía se ha mantenido en silencio respecto al tema, dejando a la industria expectante.
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