La minera canadiense Sherritt ha tomado una decisión sorprendente respecto a sus operaciones en Cuba. Tras anunciar previamente la disolución de sus activos en la isla debido a las duras sanciones impuestas por Estados Unidos, la compañía ha cambiado de rumbo y ha decidido mantener sus intereses en el país. Sin embargo, es importante señalar que Sherritt suspenderá temporalmente sus operaciones en Cuba mientras continúan las restricciones.
Desde la década de 1990, Sherritt ha estado a cargo de la explotación de níquel y cobalto en la mina de Moa, ubicada en la provincia de Holguín, al este de la isla. Su participación en la General Nickel Company S.A., una empresa mixta en la que Cuba posee un 50%, ha sido fundamental para su estrategia en el Caribe.
El cambio en la estrategia de Sherritt se produjo en un contexto de creciente tensión geopolítica. El 1 de mayo de 2026, el entonces presidente estadounidense Donald Trump firmó un decreto que endureció las sanciones contra Cuba, alegando que la isla representaba “una amenaza excepcional” para la seguridad nacional de Estados Unidos. La respuesta cubana a esta acusación fue rechazarla categóricamente, señalando que su país no representaba tal amenaza.
En consecuencia de este decreto, el secretario de Estado Marco Rubio anunció que la minera canadiense sería objeto de sanciones que podrían complicar su acceso al sistema financiero internacional y traer repercusiones severas, como la congelación de activos. En un primer momento, Sherritt optó por retirarse de Cuba para evitar estos riesgos, anunciando la disolución de sus operaciones en la isla. Sin embargo, tras nuevas consultas y un análisis más profundo de la situación, la compañía ha decidido no continuar con esos planes de disolución.
Esto significa que la disolución de la General Nickel Company S.A. y otros activos relacionados ya no avanzará, lo que representa un cambio significativo en la postura de Sherritt en relación a sus intereses en Cuba. Además de la mina de Moa, la empresa posee activos eléctricos en Energas S.A., una empresa mixta destinada a procesar gas natural bruto y generar electricidad, así como participaciones en actividades de perforación petrolera.
De esta manera, la saga de Sherritt en Cuba continúa, marcada por un entorno fluctuante en el que la geopolítica y las sanciones juegan un papel crucial. Este reciente giro subraya la complejidad de hacer negocios en la isla y el impacto de las decisiones políticas en el ámbito económico. Como siempre, la situación es dinámica y sigue desarrollándose, lo que podría tener implicaciones significativas tanto para la minera como para la economía cubana en su conjunto.
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