Al inicio de la semana en Indianápolis, la escuadra Prema Racing se encontraba al final de la tabla de tiempos, atravesando dificultades para ajustar sus vehículos. Sin embargo, la situación ha cambiado drásticamente, ya que el equipo y su piloto debutante en la IndyCar, Robert Shwartzman, han logrado una hazaña inesperada: obtener la pole position para la 109ª edición de la Indy 500, su primera carrera en un óvalo.
Robert Shwartzman, un israelí de 25 años, ha hecho historia al convertirse en el primer debutante en 42 años en conseguir la pole para este emblemático evento. Compartirá la primera fila con Takuma Sato, dos veces ganador de la Indy 500, y Pato O’Ward, quien se ubicará en la tercera posición. En la segunda fila, la competitividad seguirá con Scott Dixon, Felix Rosenqvist y Alex Palou.
Shwartzman expresó su asombro y emoción en una entrevista con IndyCar on FOX: “No, sinceramente, no me lo puedo creer. Estaba cerrando los ojos como si esto fuera un sueño, no puede ser verdad. El coche es increíble, sinceramente, no puedo agradecérselo lo suficiente a Prema y Chevy. Hicieron un trabajo tan bueno”. Este mensaje subraya la sorprendente travesía del piloto en su primera carrera en un óvalo.
En el desarrollo de la clasificación, Takuma Sato se había hecho con la pole provisional durante la ronda de los seis rápidos, marcando un tiempo de 232.478 mph, y manteniendo a raya a los competidores de Chip Ganassi Racing, Dixon y Palou. Sin embargo, la sorpresa llegó cuando Prema Racing sorprendió al desplazar a Sato, asegurándose la posición de honor en una remarcable historia.
La ronda conocida como Fast 12 estuvo marcada por incidentes, con la participación de solo nueve pilotos debido a un drama que afectó al equipo Penske. Scott McLaughlin sufrió un accidente en los entrenamientos matutinos que destruyó su vehículo. Se encontraron problemas adicionales en el atenuador trasero de los coches de Josef Newgarden y Will Power, lo que llevó a su exclusión de la lógica clasificación, comprometiendo así su oportunidad para pelear por la pole.
La competencia por el último puesto de transferencia se redujo a David Malukas y Palou, con la suerte sonriendo a Palou, quien se unió a esta contienda repleta de talento y competitividad. Malukas saldrá en la séptima posición, seguido por Christian Lundgaard y el reciente ganador de la Indy 500, Marcus Ericsson. Por su parte, McLaughlin, Power y Newgarden ocuparán la cuarta fila, todos bajo el sello de Penske.
Esta jornada marca un hito significativo en la historia de la IndyCar, subrayando la volatilidad y emoción que este deporte siempre trae.
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