Por Carlos Aguilera Rue
La invasión a la información considerada “top secret” de la Secretaría de la Defensa Nacional(SEDENA) es realmente peligrosa para la seguridad nacional. A los ojos del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador el asunto no es grave, sin embargo, se pone en juego toda la información de inteligencia recabada por la élite de las fuerzas armadas. Y más aún, cuando se está discutiendo el papel del Ejército en materia de seguridad pública y su presencia en las calles por varios años más.
La Estrategia Nacional de Seguridad Pública fracasó.
Los delitos del fuero común se han incrementado considerablemente en los últimos cuatro años que lleva la administración de Obrador, lo que evidencia que hasta el momento no se ha logrado contener el índice delictivo. De forma simultánea la delincuencia organizada ha rebasado a las instituciones federales, estatales y municipales e inclusive al propio Ejército Méxicano que hoy en día deja mucho que desear, cuando existen videos donde las fuerzas armadas se someten a grupos delictivos.
Desde hace décadas, el Ejército Mexicano ha sido vulnerado en su estructura por cárteles de la droga: Solo hay que recordar el caso del general antidrogas, Jesús Gutiérrez Rebollo, quien colaboró con el Cártel de Juárez, liderado por Amado Carillo Fuentes, “el Señor de los Cielos”, militar que vivía, inclusive en uno de sus condominios de lujo del narcotraficante en la ciudad de México.
Desde ese momento, por ahí de finales de los 90, la imagen del Ejército Mexicano se vió afectada con la detención del General Rebollo; más tarde, un grupo de marinos rebeldes y corruptos se integraron a las filas de la organización delictiva de “Los Zetas”, liderado por Heriberto Lazcano “El Lazca”. quienes se agruparon en los estados de Nuevo León, Tamaulipas, Zacatecas, Coahuila, Morelos, Hidalgo, Quintana Roo, estado de México y ciudad de México. A este grupo se le consideró en esos momentos el más sanguinario cártel de la droga, por la aparición de cadáveres mutilados, embolsados y colgados en puentes peatonales.
La corrupción en el Ejército Mexicano no se compara con los vínculos de policías estatales y municipales, debido a que durante muchos años se han mantenido acuartelados atendiendo asuntos relacionados defender la integridad, la independencia y la soberanía de la nación, así como garantizar la seguridad interior y coadyuvar con el desarrollo nacional. Para los próximos años, en caso de que el Ejército y la Guardia Nacional permanezcan en las calles de México, estarán igual o peor de sumergidos en actos de corrupción.
La filtración de información confidencial de la Sedena poner en evidencia la falta de Seguridad de las instituciones y peor aún de los ciudadanos; Somos rehenes de la delincuencia institucional y de la delincuencia organizada; A pesar de que el Ejército cuenta con información sobre políticos que tienen relación con generadores de violencia en sus estados y municipios, hasta el momento no se ha generado detención alguna que demuestre que esos datos están sirviendo para detener la impunidad, la violencia y la corrupción.
Para los gobiernos federales anteriores al de Obrador, la información de inteligencia militar era vital para establecer escenarios en todo el territorio mexicano, que pudieran contener actos de corrupción, detención de criminales, actos de resistencia civil, entre otros, inclusive los relacionados a fenómenos naturales que pudieran poner en riesgo la vida de los mexicanos. Hoy no cabe duda que hasta el momento ha sido utilizada para presionar y hostigar a grupos opositores de la administración de Andrés Manuel López Obrador.


