La situación de la frontera entre México y Estados Unidos en relación con la exportación de ganado sigue siendo incierta. En recientes declaraciones, la presidenta Claudia Sheinbaum admitió que aún no hay una fecha definida para reanudar estas exportaciones, las cuales han estado suspendidas por casi un año debido a la aparición del gusano barrenador, una plaga que afecta seriamente al sector pecuario.
El brote de esta plaga llevó al Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) a tomar medidas drásticas, impidiendo temporalmente la importación de ganado vivo desde México. Sin embargo, tras su encuentro con la secretaria de Agricultura de EE.UU., Brooke Rollins, Sheinbaum enfatizó que las autoridades estadounidenses están al tanto de los avances que México ha hecho para combatir esta plaga.
Durante su conferencia de prensa matutina, la mandataria subrayó que, si bien no hay una fecha específica para la reapertura, Rollins se mostró convencida de que México está implementando las medidas necesarias para evitar que el gusano barrenador se propague hacia el norte. “Estamos trabajando adecuadamente para ambos países”, afirmó Sheinbaum, aludiendo también a que el cierre de la frontera ha tenido repercusiones para Estados Unidos, como el aumento en los precios de la carne.
Uno de los puntos clave del diálogo entre ambos países fue la necesidad de evitar la propagación del gusano. Sheinbaum informó que México ha avanzado en un 30 % en la construcción de una planta para la producción de moscas estériles, un método utilizado para erradicar esta plaga, la cual se espera esté lista para mediados de 2026.
Ambos gobiernos han acordado trabajar juntos en el establecimiento de criterios científicos que guíen la posible reapertura de la frontera, evitando así cierres súbitos provocados por la aparición de casos contaminados, como ocurrió recientemente en Veracruz. La mandataria mexicana subrayó la importancia de contar con un mecanismo claro y transparente para evaluar cuándo se deben cerrar o abrir las fronteras, asegurando que se basarán en indicadores técnicos.
Las importaciones de ganado desde México son fundamentales para Estados Unidos, promediando más de un millón de cabezas anualmente, lo que representa aproximadamente el 60 % de sus importaciones de ganado vivo. Sin embargo, el cierre de la frontera ha generado pérdidas considerables al sector mexicano, con estimaciones que rondan los 1,300 millones de dólares, afectando el envío de al menos 650,000 cabezas de ganado.
La incertidumbre en torno a la reanudación de estas exportaciones resalta la intricada relación entre ambos países, donde el bienestar de la industria pecuaria de México y la estabilidad del mercado cárnico estadounidense son interdependientes. Mientras continúan los esfuerzos para controlar el gusano barrenador, la espera se prolonga, dejando en el aire una cuestión vital para muchos productores y consumidores en ambos lados de la frontera.
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