A lo largo de los años, organizaciones como English Heritage y Historic England han afirmado haber descubierto un gran número de “marcas de brujas” o “símbolos de protección ritual” en las paredes de edificios históricos, que incluyen iglesias medievales y casas. Esta narrativa ha adquirido fuerza, alimentándose de la fascinación por la brujería y el ocultismo. Sin embargo, una nueva investigación pone en entredicho esas afirmaciones.
Jennifer Alexander, profesora de historia arquitectónica en la Universidad de Warwick, sostiene categóricamente que no existe “absolutamente ninguna evidencia” que vincule estas marcas con la brujería o con significados místicos. Según su estudio, las famosas “daisy wheels” o hexafoils son, en realidad, simples marcas de los canteros que trabajaron en esos edificios. “¿Recuerdas cuando te dieron un compás en la escuela y dibujaste una rueda de margarita? Eso es”, declaró Alexander, enfatizando que existen cientos de tales marcas, de variadas destrezas, que se usaron para enseñar a los aprendices a manejar herramientas en superficies difíciles como la piedra.
Por lo tanto, lo que parece ser un enigma es en realidad un ejemplo de geometría práctica usada en la formación de los aprendices. Alexander critica el hecho de que cualquier diseño en un edificio de piedra haya sido prácticamente clasificado como marca de bruja: “No hay evidencia de que se usaran de esa manera”.
El interés renovado por estos símbolos tomó impulso en 2024, cuando English Heritage anunció que una investigación en Gainsborough Old Hall, en Lincolnshire, había revelado “una asombrosa variedad de marcas de protección ritual”, las más identificadas en alguno de sus 400 sitios. Mientras algunos de estos símbolos se identifican como círculos simples o hexafoils que supuestamente atrapan demonios, otros, como las Vs superpuestas, son considerados signos marianos que buscan protección divina.
Sin embargo, la controversia sobre su interpretación no es nueva. En 2016, Historic England solicitó al público ayuda para encontrar marcas de brujas que datan de tiempos en que la creencia en la brujería era prevalente. El sitio web de la organización menciona que estos símbolos han sido hallados en muchos lugares históricos, aunque también reconoce que el significado de los hexafoils está en debate.
Alexander argumenta que los frescos en edificios, incluidos graneros de gran prestigio, como el de Bradford-on-Avon en Wiltshire, son más bien indicativos de espacios donde se enseñaba geometría a los aprendices. “El barn no solo era útil para la producción agrícola, sino que también servía como aula o taller de formación para los canteros”, explica. Los diversos diseños en las paredes reflejan las distintas habilidades de los aprendices y su proceso de aprendizaje.
Aunque existen símbolos que se han asociado con la protección contra el mal, Alexander destaca que su función principal es más práctica que mística. Las marcas que parecen letras de la alfabeto, como W o M, son en realidad “cifrados de cantero” que ayudaban en la construcción o identificaban a su creador.
El libro de Alexander, “Stonemasons’ Marks”, recientemente publicado por Routledge, profundiza en cómo estos signos se utilizaban y lo que pueden revelar sobre los edificios y sus creadores. Historic England ha expresado su apoyo a investigaciones que enriquezcan nuestra comprensión de estas marcas, resaltando la importancia de ampliar el conocimiento sobre quienes construyeron y utilizaron estos lugares históricos.
En un mundo donde el pasado a menudo se interpreta de formas fantásticas, la oportunidad de examinar estos símbolos desde una perspectiva más racional podría ofrecer un nuevo entendimiento sobre la historia arquitectónica y el legado de quienes vivieron en épocas pasadas.
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