Un nuevo alto el fuego ha sido anunciado entre el Gobierno de Siria y los líderes de la minoría religiosa drusa tras varios días de violentos enfrentamientos que pusieron en jaque la frágil transición política del país después de la guerra. El acuerdo, confirmado por un mensaje del Ministerio del Interior sirio y un líder religioso druso, se produce mientras varios convoyes gubernamentales comienzan su retirada de la ciudad de Sueida. Sin embargo, la sostenibilidad de esta tregua es incierta, ya que un alto el fuego previo se desvaneció rápidamente y un prominente líder druso, el jeque Hikmat al Hijri, ha desautorizado el nuevo pacto.
Mientras esto sucede, las hostilidades no cesan, y el estado mayor israelí continúa sus ataques. Recientemente, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció que las partes involucradas en el conflicto habían acordado “medidas concretas” para cesar los enfrentamientos. En su mensaje, hizo un llamado a todas las partes implicadas para que cumplieran con sus compromisos.
Este contexto se complica aún más con los bombardeos israelíes, que han apuntado a la sede del Ministerio de Defensa sirio en Damasco, un acto que el presidente venezolano interino, Ahmed Al Sharaa, condenó, acusando a Israel de intentar causar divisiones en Siria desde la caída del régimen de los Al Assad. Al Sharaa enfatizó la necesidad de proteger a los ciudadanos drusos, declarando el compromiso del Gobierno de mantener la unidad del país, reforzando que “todos somos socios en esta tierra”.
Paralelamente, Israel alega que su reciente ataque es una acción defensiva destinada a proteger a la comunidad drusa, enfatizando un patrón de violencia en Siria contra las minorías. El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar, ha juiciado que ha habido un aumento de la violencia contra diversas minorías, con incidentes alarmantes de asesinatos masivos y hostilidades, particularmente en localidades como el noroeste de Siria y entre la población kurda.
La actual ola de violencia en el sur de Siria, particularmente en Sueida, tiene raíces en secuestros entre tribus beduinas suníes y la comunidad drusa, y ha dejado un balance de más de 300 personas muertas, según informes del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. Los disturbios comenzaron tras enfrentamientos el fin de semana que involucraron a las fuerzas militares gubernamentales y combatientes drusos.
Los drusos, quienes constituyen la mayoría en Sueida, son una comunidad árabe no musulmana, originaria de Egipto en el siglo XI, que se caracteriza por prácticas religiosas exclusivas. Esta comunidad se encuentra en una situación precaria, atrapada entre el régimen de Al Assad y diversas facciones rebeldes, y se aferra a sus milicias independientes, lo que Molino con la administración de Al Sharaa, que busca retomar el control total del país.
Israel, bajo la dirección del primer ministro Benjamín Netanyahu, ha reafirmado su apoyo a los drusos en Siria, destacando la conexión histórica y familiar con su población drusa propia. Actualmente, alrededor de 130,000 drusos israelíes viven en el norte del país, y muchos de ellos han servido en las fuerzas armadas israelíes desde 1957.
Cabe destacar que la información aquí presentada corresponde a los eventos y declaraciones hasta el 17 de julio de 2025, y el contexto actual podría haberse modificado desde entonces. Su conocimiento es esencial para comprender el delicado equilibrio de poder en Escenario sirio e internacional.
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