En un entorno financiero en constante cambio, las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes) se encuentran ante un reto crucial: adaptar su modelo institucional para enfrentar un nuevo paradigma en la asignación de capital. Con el fondeo volviéndose cada vez más selectivo, los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) han pasado a ser fundamentales para garantizar la liquidez y la viabilidad a largo plazo de estas instituciones.
Óscar Cruz, vicepresidente de la Asociación de Sofomes en México (Asofom), enfatiza que los evaluadores de fondos ya no se concentran únicamente en las métricas financieras tradicionales. Cada vez más, estos analistas examinan la estructura institucional, la calidad de la gobernanza y el nivel de preparación ante futuros desafíos. Este enfoque ha llevado a las Sofomes a integrar criterios ASG en sus políticas de gestión de riesgos y en su estrategia de fondeo, lo que no solo mejora su posición ante los inversionistas, sino que también altera la manera en que distribuyen el crédito, orientando el financiamiento hacia micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) que cumplan con estos estándares.
De acuerdo con Cruz, adoptar estos criterios no es solo una cuestión de responsabilidad social, sino un imperativo financiero. Las Sofomes que no cumplan con las exigencias actuales pueden encontrar dificultades significativas al tratar de acceder a fondos, especialmente aquellos de origen internacional. Así, los estándares ASG se convierten en un filtro que no solo regula el crecimiento del sector financiero, sino que también mejora las prácticas operativas de las instituciones.
Una alianza clave entre Asofom y la Corporación Financiera Internacional (IFC), parte del Banco Mundial, ha acelerado esta transición. Este acuerdo ha permitido la realización de diagnósticos, la definición de hojas de ruta y el fortalecimiento de capacidades técnicas en el sector para aumentar el financiamiento hacia las Mipymes. Sin embargo, no debe considerarse como el inicio de este proceso: la adaptación a los criterios ASG ya estaba en marcha.
Diana Jerónimo, presidenta del Comité Nacional ASG, género e inclusión de Asofom, señala que actualmente se pone especial atención a cómo las Sofomes manejan sus procesos y riesgos, incluidos los riesgos climáticos, lo que afecta directamente su elegibilidad para recibir financiamiento. Un claro enfoque en la gobernanza es, por tanto, esencial. Consejos más estructurados y un mejor control interno se han convertido en nuevas normas dentro del sector.
Este cambio en la cultura institucional no solo beneficia a las Sofomes. De hecho, instituciones más sólidas y mejor gestionadas están en una mejor posición para acceder a capital y, por ende, para ofrecer créditos productivos. Como destaca Cruz, fortalecer a las Sofomes significa también fortalecer el ecosistema de financiamiento en su conjunto, ya que estas son el primer punto de contacto para muchas empresas en México. Así, la mejora en su resiliencia y transparencia también contribuye a la estabilidad general del sistema financiero.
En resumen, las Sofomes están reestructurándose para no solo cumplir con los exigentes criterios del mercado, sino para ser agentes de cambio en la economía mexicana, enfocándose en las necesidades de las Mipymes y asegurando un futuro más sostenible y robusto.
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