La soledad es un problema que afecta a todas las edades, pero en los mayores se convierte en una verdadera amenaza para la salud. Un artículo publicado en el periódico El Diario alerta sobre las consecuencias de esta situación y destaca que “la falta de compañía, de amistad, del contacto humano, de saludable charla, la privación de las relaciones cotidianas puede causar daños graves en la psique humana”.
Entre las consecuencias más preocupantes se encuentra la aparición de enfermedades como la depresión, la ansiedad, el Alzheimer y otros trastornos cognitivos. De hecho, un estudio realizado en el Reino Unido ha demostrado que la soledad crónica aumenta en un 64% el riesgo de sufrir demencia y otros trastornos de la vejez.
Además, la soledad también influye negativamente en la calidad del sueño, el apetito y la actividad física. En este sentido, los mayores que viven solos tienen una probabilidad mucho mayor de sufrir una caída, que puede tener consecuencias graves en su salud.
En resumen, es importante que la sociedad tome conciencia de la situación de los mayores que viven solos y que se tomen medidas para evitar esta situación. Es necesario que se fomenten actividades que promuevan el contacto social y se establezcan políticas públicas que den apoyo a los mayores en riesgo de aislamiento social. Solo así podremos garantizar una vejez saludable y feliz para todos.
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