En un reciente evento que conmemoró la inclusión de la Ruta Wixárika en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, líderes indígenas enfatizaron las preocupaciones persistentes sobre la protección de sus territorios sagrados. Durante la conferencia, Maurilio Ramírez Aguilar, integrante del Consejo Regional Wixárika para la Defensa de Wirikuta, subrayó la urgencia de que el Estado mexicano actúe, no solo con celebraciones, sino con acciones concretas que garanticen la salvaguarda de este significativo sitio.
Desde su inscripción, activistas como Santos de la Cruz han estado pidiendo la revocación de concesiones mineras otorgadas en esta zona sagrada, que continúan vigentes. Aunque se ha avanzado al no otorgar nuevas concesiones, las autorizaciones previas, muchas de ellas datadas desde 2009, aún permanecen intactas. El líder indígena insistió en que revocar estas concesiones es esencial para evitar un impacto negativo en su cultura y el entorno.
La reunión, celebrada en el Museo Nacional de Antropología, también contó con la presencia de Diego Prieto, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). A interrogantes sobre una posible revocación de concesiones, Prieto indicó que el tema aún está por definirse. Mencionó que, si bien las concesiones no equivalen a explotación inmediata, el decreto del 9 de agosto de 2023 proporciona un marco que prohíbe nuevas actividades mineras en áreas sagradas.
Ramírez Aguilar, por su parte, no escatimó en expresar la necesidad de que la declaratoria de patrimonio mundial impulse una mayor responsabilidad estatal, asegurando que deben ofrecer alternativas de desarrollo para las comunidades wixárika, previniendo la explotación por parte de la agroindustria y otros proyectos extractivos.
Las preocupaciones sobre la extinción del peyote, planta sagrada del pueblo wixárika, también fueron abordadas. Se instó al gobierno mexicano a intensificar sus esfuerzos para proteger esta especie frente al saqueo por grupos ajenos a su cultura.
Andrés Morales, representante de la UNESCO en México, delineó seis recomendaciones clave para la conservación de la Ruta Wixárika. Estas incluyen la prohibición de actividades mineras en la zona, la mitigación de impactos por prácticas extractivas ya existentes y el establecimiento de una gestión adecuada que contemple el derecho de paso y tránsito a lo largo de la ruta.
Morales también recalcó la importancia de promover un turismo responsable y culturalmente adecuado, que beneficie a las comunidades indígenas, y la necesidad de incrementar la participación de estas comunidades en los procesos de toma de decisiones.
Este llamado a la acción no solo resuena con el compromiso de proteger un patrimonio invaluable, sino que también reitera la lucha por la defensa de la identidad cultural y territorial de los pueblos originarios en México. Sin duda, el reto es significativo, pero el reconocimiento global de la Ruta Wixárika podría marcar un punto de inflexión vital en su historia continua.
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