A menos de 70 días de la inauguración de la Copa del Mundo, una de las temas más críticos que enfrenta la FIFA en México es la movilidad en sus tres sedes: Guadalajara, Monterrey y Ciudad de México. En los últimos días, el tráfico en estas ciudades ha continuado siendo un desafío, peligroso y caótico, evidenciado en la reciente reapertura del emblemático Estadio Azteca y en los juegos de repechaje que se llevaron a cabo en Jalisco y Nuevo León.
El caos va más allá del mal estado de las vialidades; la situación en los aeropuertos es particularmente alarmante. En las terminales, viajeros confusos se enfrentan a un complicado escenario de pescas de Uber no autorizadas y la constante amenaza de ser multados. En este contexto, se anticipa que millones de aficionados lleguen al país, elevando el volumen de pasajeros que ya es alto: más de 45 millones anuales en el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, 17 millones en Guadalajara y alrededor de 13 millones en Monterrey.
En Guadalajara, la situación es alarmante. Desde la Terminal 1 del aeropuerto, un gran número de conductores informales gritan ofreciendo viajes de Uber, desafiando las advertencias oficiales. Estos choferes, que buscan atraer a los pasajeros prometiendo comodidad, a menudo rompen las normas con el conocimiento de que las autoridades les permiten trabajar a cambio de sobornos. Se estima que un viaje de taxi autorizado al Estadio Akron puede costar hasta 750 pesos, mientras que por aplicación, el costo ronda los 330 pesos. Sin embargo, la Guardia Nacional ha blandiado su autoridad, deteniendo a conductores de Uber que intentan recoger pasajeros, a menudo llevándose el vehículo a un corralón.
Mientras tanto, Monterrey lidia con su propio conjunto de problemas. Aunque en semanas recientes las solicitudes de viajes en plataformas como Uber estaban disponibles casi al instante, ahora pueden tardar hasta 20 minutos. Los conductores están inquietos por la presencia de la Guardia Nacional, que sigue realizando operativos vigentes a pesar de una resolución judicial que sugiere lo contrario. Las tarifas de taxis regulares desde el aeropuerto pueden ser significativamente más altas, alcanzando hasta 1,500 pesos, por lo que muchos conductores y usuarios consideran un riesgo la recolección de pasajeros en áreas restringidas.
En Ciudad de México, un acuerdo entre taxistas del aeropuerto y las autoridades ha resultando en la exclusión de las plataformas de transporte del área federal. Los pasajeros ahora deben salir del aeropuerto para solicitar un viaje por aplicación, enfrentándose a largas caminatas bajo el sol caliente, mientras los taxis autorizados forman fila, aumentando el tiempo de espera.
En las tres ciudades importantes, el tema de la movilidad será crucial durante el torneo, especialmente con las necesarias transferencias entre aeropuertos, hoteles y estadios. El desarrollo de puntos de acceso adecuados para las aplicaciones sigue en curso, pero aún no se han implementado correctamente, dejando tanto a pasajeros como a conductores a merced de operativos impredecibles. La falta de una solución inmediata plantea serios riesgos para la experiencia de los millones que se esperan durante el Mundial.
Es evidente que la situación requiere atención urgente. Con millones de aficionados listos para llegar, los problemas de transporte en México no solo reflejan un reto logístico, sino que podrían ser el primer contacto de muchos con el país durante uno de los eventos deportivos más importantes a nivel mundial.
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