En 2025, Chihuahua se posicionó como el líder absoluto en la exportación de equipo de cómputo, comunicación y componentes electrónicos en México, alcanzando la cifra extraordinaria de 65,701 millones de dólares. Este notable incremento de 93.4% en comparación con el año anterior resalta la importancia de la entidad en el panorama económico del país, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Jalisco se ubicó en segundo lugar, cerrando el año con exportaciones por 37,864 millones de dólares, lo que representa un impresionante crecimiento del 124.1% anual. En una posición más lejana, Baja California reportó 17,972 millones de dólares en exportaciones, lo que se traduce en un modesto aumento del 4.9% en comparación con 2024. Las exportaciones totales de México crecieron un 7.6% anual, alcanzando 664,800 millones de dólares, con un notable avance del 9.8% en las ventas manufactureras, que ahora representan el 91.7% del total de mercancías exportadas, según el informe de BBVA Research, que también se refiere a la situación regional del primer semestre de 2026.
El sector de fabricación de equipo de computación se destacó con exportaciones de 1,451.2 millones de dólares, reflejando un crecimiento del 15.3% anual. Este auge exportador no es accidental, pues está vinculado a cambios globales en el comercio iniciados en 2018, la pandemia de Covid-19 y el fenómeno del nearshoring. Esta transformación ha reconfigurado las cadenas de suministro en Estados Unidos, donde el sector de equipos de computación ha experimentado un notable dinamismo, impulsado en gran medida por la reciente expansión de la inteligencia artificial (IA).
La estrategia que se está implementando en Estados Unidos se centra en avanzar en semiconductores, centros de datos y desarrollo de software especializado. Este nuevo enfoque ha elevado la demanda global de componentes electrónicos y dispositivos de conectividad. De hecho, México se ha consolidado como el segundo proveedor de Estados Unidos en este sector, detrás de Taiwán.
En términos de clusterización, Baja California, Chihuahua y Jalisco dominan el panorama al albergar la mayor concentración de unidades económicas en la industria de la computación y electrónica. La proximidad geográfica a Estados Unidos no solo reduce costos logísticos, sino que facilita la especialización en la manufactura gracias a una infraestructura industrial sólida y al capital humano altamente capacitado.
A pesar de que México juega un papel visible en la cadena de valor de la IA, su función ha sido principalmente la de una plataforma de ensamblaje y exportación hacia Norteamérica, con una notable integración con Asia, desde donde provienen insumos y componentes esenciales. El dinamismo en las exportaciones contrasta con una adopción interna limitada de tecnologías de IA, que aún no se han consolidado como herramientas productivas en la economía nacional. Abordar esta brecha representa tanto un desafío como una oportunidad significativa para que el país evolucione de un rol de proveedor hacia uno de mayor valor agregado, enfocado en productividad e innovación.
La saturación de la capacidad productiva en sectores tradicionales podría ser un incentivo para acelerar iniciativas como los Polos de Desarrollo Económico del Plan México, especialmente en los proyectos de Puerta Logística en Guanajuato y San Jerónimo en Chihuahua, que prometen reforzar la infraestructura y diversificar la economía del país.
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