La participación de las mujeres en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) sigue siendo un tema de gran preocupación en México. Norma Blazquez Graf, titular de la Coordinación para la Igualdad de Género en la UNAM, ha expresado que, a pesar de los avances logrados hasta ahora, la disminución en la incorporación de mujeres en estas disciplinas persiste. Durante el panel “Mujeres y niñas en las ciencias: miradas que transforman aulas y espacios de investigación”, Blazquez Graf destacó que los estereotipos de género siguen siendo un impedimento significativo para que las niñas y mujeres se desarrollen plenamente en estos campos.
Un dato preocupante es que, aunque la población estudiantil femenina representa el 52% del total, en las áreas de físico-matemáticas e ingenierías, esta cifra se desploma a tan solo 32%. Este fenómeno se traduce también en una brecha salarial que continúa sin cerrarse, así como en la escasa presencia de mujeres en puestos de liderazgo en estas disciplinas. Blazquez Graf enfatizó que no solo se evidencia una segregación vertical, donde las mujeres no acceden a posiciones de alta decisión, sino también horizontal, donde su distribución en las diversas áreas de conocimiento no es equitativa.
El contexto educativo en el nivel de posgrado no muestra cambios significativos en cuanto a la representación femenina, aunque ha habido un leve incremento en la matrícula de maestrías y doctorados. Sin embargo, la desigualdad en la distribución por áreas del conocimiento señala que aún queda mucho por hacer para alcanzar una verdadera equidad.
Además, el tema del embarazo adolescente se ha declarado como una alerta nacional. Telma Castro Romero, vicepresidenta de la Academia Mexicana de Ciencias, advierte que los cerca de 92,000 nacimientos registrados de madres de entre 10 y 17 años son un fenómeno que perpetúa la pobreza y limita las oportunidades educativas y laborales para las jóvenes.
La participación de mujeres en la ciencia no solo es esencial por el principio de igualdad, sino que también transforma el enfoque en quién realiza la ciencia y qué problemas se consideran prioritarios. Tatiana Fiordelisio Coll, responsable del Laboratorio Nacional de Soluciones Biomiméticas para Diagnóstico y Terapia, ha indicado que mientras más mujeres participen en la investigación, se enriquecen las soluciones y se amplían las perspectivas sobre los desafíos contemporáneos.
La UNAM se esfuerza por fomentar la inclusión de mujeres en las ciencias, ofreciendo aproximadamente 50 licenciaturas y 20 programas de posgrado en estas áreas, junto con el lanzamiento del programa de Mentorías Feministas para la Iniciación Científica. Esta iniciativa busca generar un mayor interés entre las jóvenes por acercarse a estos campos del conocimiento.
A pesar de los esfuerzos realizados, está claro que los estereotipos de género y otros factores de exclusión continúan obstaculizando el progreso. Una toma de conciencia y acciones concretas son necesarias para cerrar estas brechas y construir un futuro más equitativo.
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