La inclusión financiera es un elemento crucial para el empoderamiento y bienestar de las mujeres en el ámbito de los negocios. Sin embargo, a pesar de su creciente importancia, el acceso a financiamiento sigue siendo un desafío notable para las empresas lideradas por mujeres. Según la Encuesta Nacional de Financiamiento a las Empresas (ENAFIN) 2024, únicamente el 42% de las empresas fundadas por mujeres ha conseguido financiamiento en algún momento desde su inicio.
Este dato se vuelve aún más preocupante al observar el acceso a crédito entre las microempresas dirigidas por mujeres, donde solo el 36% ha podido obtener algún tipo de financiamiento. De acuerdo con un estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), al finalizar 2023, solo dos de cada 10 empresas femeninas contaban con un crédito vigente.
Lucía Buenrostro Sánchez, vicepresidenta de Política Regulatoria de la CNBV, subraya la necesidad de ajustar los productos financieros disponibles, así como de atender los sesgos de percepción de riesgo y de mejorar los mecanismos de evaluación de estas empresas y su potencial de crecimiento. Esta situación también se refleja en la menor tendencia de las mujeres a solicitar créditos en comparación con sus homólogos masculinos. Un estudio revela que mientras el 51.6% de las empresas dirigidas por hombres pidió financiamiento, solamente el 46.1% de las empresas lideradas por mujeres hizo lo mismo.
Para corregir esta disparidad, se hace imprescindible implementar políticas públicas que promuevan la inclusión económica de las mujeres en condiciones de igualdad y equidad. Buenrostro enfatiza que colocar a las mujeres en el centro del desarrollo económico y social es esencial para generar un impacto positivo en la economía en general.
En cuanto a la relación con productos financieros, se observó que un notable nueve de cada 10 empresas de mujeres tienen al menos un producto financiero, como cuentas o tarjetas. No obstante, este acceso no necesariamente indica un uso activo o efectivo. En este contexto, las empresas dirigidas por mujeres muestran una mayor aceptación de pagos con tarjeta: el 56% acepta este tipo de transacciones, en comparación con el 52% de las empresas masculinas.
La digitalización emerge como una oportunidad clave no solo para ampliar mercados, sino también para formalizar operaciones. Las directivas resaltan que una sólida inclusión financiera tiene el potencial de contribuir a la expansión y crecimiento de los negocios liderados por mujeres. En resumen, aunque se están logrando avances en la inclusión financiera, sigue existiendo un camino por recorrer para asegurar que las mujeres emprendedoras tengan las mismas oportunidades que sus contrapartes masculinos en el acceso a financiamiento.
Los datos y análisis presentados son de vital importancia para el futuro de la economía y el empoderamiento femenino, con la esperanza de que las políticas ajustadas y la educación financiera continúen abriendo puertas a nuevas oportunidades.
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