Sony Music Entertainment ha intensificado su batalla legal contra Udio, una empresa emergente especializada en generación musical mediante inteligencia artificial. En una reciente demanda presentada el 20 de julio en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, la compañía discográfica sostiene que Udio ha utilizado sin autorización 30,117 grabaciones de sonido para entrenar sus modelos de IA.
Esta acción se produce tras un fallo del mismo tribunal, emitido el 29 de junio, que negó a Sony la inclusión de más de 30,000 grabaciones adicionales en una demanda previamente presentada contra Udio. En esta nueva queja, presentada junto con nueve sellos afiliados, Sony hace énfasis en que las obras en cuestión son solo una fracción de las grabaciones que la empresa de IA ha infringido.
La controversia comenzó en junio de 2024, cuando Sony y sus subsidiarias, actuando bajo la tutela de la RIAA, interpusieron la primera demanda por la infracción de derechos de autor contra Udio. La fase de descubrimiento en ese caso permitió a Sony identificar, mediante tecnologías de huellas de audio, cientos de miles de grabaciones utilizadas por Udio. A pesar de que la corte reconoció el derecho de los demandantes a detener la infracción y buscar daños por todas las obras protegidas por derechos de autor, también dejó claro que no era necesario hacerlo en la misma demanda.
“El tardío compromiso de Udio con la concesión de licencias solo subraya la ilegalidad de su decisión de copiar las grabaciones protegidas sin un permiso previo”, afirma el documento de queja. En su defensa, Udio admitió haber construido sus modelos mostrándoles una variedad de grabaciones, muchas de las cuales son propiedad de las demandantes. Además, se acusa a Udio de haber obtenido numerosas grabaciones a través del “stream ripping” desde YouTube, eludiendo las medidas de protección tecnológica de la plataforma.
Desde su lanzamiento, Udio ha asegurado acuerdos de licencia con importantes titulares de derechos como Universal Music Group y Warner Music Group, pero es notable que Sony sea la única de las grandes discográficas que aún no ha llegado a un acuerdo con la empresa de IA. A pesar del avance en el ámbito de las licencias, la demanda de Sony señala que el uso no autorizado de sus grabaciones es la raíz del problema.
La queja de Sony incluye tres reclamaciones: la infracción de grabaciones realizadas después de 1972, la infracción de grabaciones anteriores a esa fecha protegidas bajo la Ley de Modernización de la Música, y la elusión de medidas tecnológicas según la Ley de Derechos de Autor de 1998 (DMCA). La compañía busca daños legales de hasta $150,000 por cada obra infringida, así como hasta $2,500 por cada acto de elusión, acompañados de una orden judicial.
Al ser fundada por investigadores de DeepMind, Udio ha crecido rápidamente en el competitivo mercado de generación musical mediante IA, pero su enfoque ha sido cuestionado. La demanda en curso pone de manifiesto las tensiones crecientes entre la innovación tecnológica y los derechos de autor en la industria musical, reflejando un escenario en el que legalidades y creatividad se encuentran en una encrucijada compleja.
Mientras las disputas legales continúan, Udio no es el único en la mira. Su competidor, Suno, también enfrenta acusaciones de infracción de derechos de autor por parte de Universal y Sony. La saga en torno a la inteligencia artificial y la música se desarrolla en un contexto de cambios rápidos y disputas que podrían definir el futuro de la producción musical.
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