Pasear por las calles de cualquier localidad de la provincia de Soria al mediodía se convierte en una tortura para quien no tiene tiempo para tomar un vermú pero siente el rugido del estómago. Los afortunados que almuerzan acompañan sus vinos o cañas con un manjar que huele que alimenta y que se ha convertido en emblema gastronómico soriano: el torrezno. El éxito se aprecia en las raciones y en los datos: en 2021 se dispensó la cifra inédita de más de 1,75 millones de kilos de esta panceta de cerdo frita, tierna y que se derrite en el paladar, y ha pasado de servirse en tabernas a hacerse fuerte en bares de postín. La Cámara de Comercio de Soria tiene en este suculento producto un embajador al alza que, según los cálculos del consorcio, supuso más de 15 millones de torreznos degustados por toda España. La alegría para el comensal repercute en Soria, donde esta delicia gastronómica genera más de 50 empleos directos y una facturación de 15 millones de euros.
El fenómeno del torrezno se ha fortalecido tanto que ni el año de la pandemia, aquel 2020 de cierres de hostelería y paralización económica y social, detuvo su auge. Los platos se seguían sirviendo en lugares como El Burgo de Osma (4.900 habitantes) incluso tras el azote de Filomena y se consumían especialmente en ese verano en el que el virus parecía haberse escondido. Los 1,75 millones de kilos de 2021 suponen un 40% más que el crítico 2020, que a su vez supuso un aumento del 13% respecto a 2019, un ejercicio sin cataclismos sanitarios. El pasado noviembre se convirtió en el mejor mes para este producto porcino, con 182.210 kilos vendidos. Esta cantidad se elaboró con parte del más de un millón de pancetas que registró la Marca de Garantía Torrezno de Soria, que integra a los nueve miembros de la asociación de fabricantes. Esta actividad comenzó a medirse en 2014, cuando se computaron 369.000 kilos de este alimento, casi cinco veces menos que en 2021, un dato que estimula al gremio.
La clave del éxito se encuentra en la unión, sostiene Teo Martínez, gerente de la empresa soriana Embutidos La Hoguera y vicepresidente de la marca Torrezno de Soria. “Que empresas competidoras hayamos trabajado juntas hacia un objetivo común es algo excepcional”, destaca el empresario, que celebra que este alimento se consuma con gusto en locales de moda como los de la calle de Ponzano en Madrid, algo impensable hace unos años, cuando este icono soriano se consideraba más propio de las tascas: “Se veía casi como casquería, ahora nos lo piden directamente porque quieren tenerlo”. “Lo importante no es quién es cada uno, sino el torrezno de Soria”, apunta Martínez, satisfecho porque las nueve compañías han antepuesto este aperitivo a su nombre comercial.
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