Esta semana, OpenAI y Oracle han sorprendido al mercado con un asombroso acuerdo de $300 mil millones por cinco años, que forma parte de una oleada de nuevos negocios que ha hecho que las acciones del proveedor de nube se disparen. Sin embargo, la sorpresa del mercado puede no haber sido del todo justificada. Este acuerdo es un recordatorio de que, a pesar del estatus legado de Oracle, la empresa sigue siendo clave en la infraestructura de inteligencia artificial.
El acuerdo revela mucho más de lo que aparenta a simple vista. La magnitud de la inversión de OpenAI en capacidad de cómputo es un indicador claro de las ambiciones de la startup, aunque queda en el aire la procedencia de la energía necesaria para alimentar dicha capacidad y cómo se financiará a largo plazo.
Chirag Dekate, vicepresidente de la firma de investigación Gartner, afirma que la colaboración tiene sentido para OpenAI. Trabajar con múltiples proveedores de infraestructura no solo diversifica sus riesgos, sino que también proporciona una ventaja competitiva al escalar en un entorno costoso y complejo. “OpenAI parece estar construyendo una de las fundaciones globales de supercomputación en inteligencia artificial más completas, lo que es bastante único”, menciona Dekate.
A pesar de que algunos observadores se han sorprendido por la participación de Oracle, en comparación con gigantes como Google y Amazon, Dekate argumenta que no debería ser tan inusual. Oracle ha colaborado anteriormente con empresas de gran escala y proporciona la infraestructura para el negocio considerable de TikTok en EE.UU.
A pesar de la euforia del mercado, hay detalles clave que faltan y persisten interrogantes sobre la gestión del poder y los métodos de pago. OpenAI ha hecho una serie de anuncios de inversiones en infraestructura, destacando un compromiso de gastar alrededor de $60 mil millones al año en cómputo con Oracle y $10 mil millones en el desarrollo de chips de inteligencia artificial con Broadcom.
En junio, OpenAI reportó que había alcanzado $10 mil millones en ingresos anuales recurrentes, una notable subida desde los $5.5 mil millones del año anterior. Esta cifra incluye ingresos de sus productos de consumo y de su API. Sin embargo, a pesar de las promesas optimistas de su CEO, Sam Altman, sobre el crecimiento y el futuro de la empresa, OpenAI se encuentra quemando miles de millones de dólares cada año.
Otro aspecto crítico es dónde se planea obtener la energía necesaria para soportar este nivel de cómputo. Los observadores de la industria han pronosticado un aumento en la demanda de gas natural, aunque la energía solar y las baterías se posicionan mejor en términos de rentabilidad y acceso a corto plazo. Las grandes empresas tecnológicas también están poniendo sus esperanzas en la energía nuclear.
Aunque las proyecciones del crecimiento de OpenAI no son sorprendentes desde una perspectiva de consumo energético, se estima que los centros de datos podrían consumir 14% de toda la electricidad en EE.UU. para 2040, según un informe del grupo Rhodium. El cómputo ha sido siempre un factor limitante para las empresas de inteligencia artificial, y muchos inversores han asegurado su acceso a chips Nvidia, cruciales para su funcionamiento.
No obstante, el cómputo solo tiene valor si existe un suministro adecuado de energía. Para garantizar que sus centros de datos permanezcan operativos, las empresas tecnológicas han estado comprando granjas solares, invirtiendo en centrales nucleares y colaborando con startups de energía geotérmica.
Hasta ahora, OpenAI ha mantenido un perfil bajo en este ámbito. Aunque Altman ha realizado inversiones estratégicas en el sector energético, la empresa no ha invertido de forma tan agresiva como otras como Google o Amazon. Con un acuerdo de cómputo de 4.5 gigavatios, esto podría cambiar pronto. OpenAI podría desempeñar un papel indirecto, confiando en Oracle para gestionar la infraestructura física, mientras Altmán invierte en startups alineadas con las futuras necesidades energéticas de OpenAI. Esto permitiría a la compañía mantenerse “ligera” en activos, algo que seguramente complacerá a sus inversores, alineando su valoración con la de las startups de inteligencia artificial centradas en software, lejos de las empresas tecnológicas tradicionales que enfrentan altos costos por infraestructura.
Esta información fue publicada originalmente el 12 de septiembre de 2025 y puede requerir actualizaciones según la evolución del sector en el futuro.
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