La industria siderúrgica se erige como un pilar esencial en el desarrollo económico global, desempeñando un papel vital en sectores como la construcción, automotriz, maquinaria y transporte. Contribuye casi un 4% al PIB mundial y emplea a más de 6 millones de personas. Sin embargo, su impacto ambiental no es menos significativo; es responsable del 7% de las emisiones globales de CO2, lo que plantea un desafío crítico en el contexto del cambio climático.
En México, el acero representa aproximadamente el 2% del PIB, pero su contribución al Inventario Nacional de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero presenta cierta confusión. Junto con la producción de cemento y petroquímica, la siderurgia se posiciona como una de las principales fuentes de emisiones de CO2 en el sector industrial. Esto genera un imperativo claro para la descarbonización de esta industria hacia 2050, considerando compromisos internacionales como el Acuerdo de París y diversas iniciativas empresariales y gubernamentales enfocadas en la sostenibilidad.
La producción de acero abarca dos métodos principales. El primero, el de los altos hornos, es altamente contaminante. Este proceso, que opera a temperaturas de hasta 1,500 °C, utiliza mineral de hierro, caliza y carbón para producir arrabio, que es fundamentalmente hierro con alto contenido de carbono. Este arrabio se somete posteriormente a un Horno de Oxígeno Básico, donde se inyecta oxígeno para eliminar el carbono, generando más CO2. En México, esta técnica se lleva a cabo principalmente en la planta de Arcelor Mittal en Michoacán.
En contraste, el segundo método es notablemente más limpio. Este implica la creación de pellets de mineral de hierro, que se someten a Reducción Directa utilizando gas natural reformado. Este proceso produce fierro esponja, que se comprime en tabiques y luego se funde en un Horno de Arco Eléctrico. Este método no sólo reduce las emisiones de CO2, sino que también permite el uso de electricidad renovable y fomenta el reciclaje a través del uso de chatarra.
Empresas como Ternium y Arcelor Mittal, operadoras de hornos de arco eléctrico en México, están a la vanguardia de esta transformación, integrando energías limpias en sus procesos. Ternium, por ejemplo, genera su propia electricidad mediante un ciclo combinado de 1,000 MW.
Las rutas hacia la descarbonización son claras: rechazar el uso de altos hornos, impulsar la electrificación y adoptar el hidrógeno verde como agente reductor. Este enfoque ya se implementa en Europa por empresas pioneras en sostenibilidad. Tanto Ternium como Arcelor Mittal están alineándose hacia este futuro, lo que refleja una tendencia global hacia la innovación y la sostenibilidad en la industria del acero.
Esta transformación no solo es vital para el medio ambiente, sino que también responde a la creciente demanda de productos sostenibles en el mercado. Las naciones están cada vez más presionadas para adoptar prácticas que reduzcan su huella de carbono y promuevan una economía circular, lo que hace de la industria siderúrgica un sector clave en la lucha contra el cambio climático y en la búsqueda de un futuro más sostenible.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


