Estamos en el Aula 13, la antigua Masía, un bar cercano al Institut del Teatre de Barcelona. Allí, Oriol Genís, un actor que ha dedicado su vida al arte dramático, no puede contener la emoción mientras recuerda su camino en el mundo del teatro. Han pasado 49 años desde que logró ingresar a esta prestigiosa escuela, un momento que le devolvió la alegría y que aún resuena en su memoria. Su padre, a quien llamó para compartir la noticia, respondió con un frío “vale”, ya que sus expectativas eran ver a su hijo convertido en abogado.
Oriol, quien cumplió 76 años recientemente, ha tenido una carrera marcada por la perseverancia y la disciplina. Ha participado en más de 120 producciones, enfrentando retos y limitaciones personales. A lo largo del tiempo, se ha forjado un lugar como un actor de carácter, un secundario de lujo que ha vivido situaciones difíciles pero enriquecedoras. A pesar de su inseguridad y timidez, el escenario se ha convertido en su hogar.
Durante su trayectoria, tuvo que decir que no a ciertas oportunidades que ahora considera cruciales. Reconoce que ha experimentado tanto el éxito como el fracaso, y cada paso en su carrera le ha enseñado valiosas lecciones. Su participación en obras de autoras y autores reconocidos como Shakespeare, Chéjov y Lorca ha sido fundamental, llevando en su interior la esencia de personajes complejos y emotivos.
En una de sus obras más impactantes, “Vespres de la Beata Verge”, Genís interpretó a un padre que enfrenta la muerte de su hijo. Esta experiencia lo condujo a una etapa de autodescubrimiento y reflexión. Por otro lado, su versatilidad le ha permitido incursionar en distintos géneros, desde el cabaret hasta el teatro de calle, y eso incluye momentos de audacia en el escenario.
Recientemente, estuvo en el centro de un episodio inesperado en una representación en el Teatre Nacional de Catalunya, donde unos disruptores interrumpieron la obra. Genís, mostrando una valentía admirable, continuó su actuación y, en medio del caos, demostró su compromiso con el teatro.
En la vida personal, su hija Júlia ha seguido sus pasos y se ha convertido en una actriz talentosa con quien ha trabajado. A medida que avanza su carrera, Genís ya tiene en mente nuevos desafíos interpretativos. Si bien reconoce la posibilidad de que el tiempo no le permita asumir ciertos roles, su corazón anhela interpretar a Macbeth. Mientras tanto, se prepara para encarnar a Von Aschenbach en una versión intimista de “La muerte en Venecia”.
El Aula 13 vuelve a ser testigo de momentos significativos en la vida de Genís, una sala que lo vio crecer y que ahora se convierte en el espacio donde celebra sus logros, a un paso de cumplir medio siglo en el ámbito teatral. Aunque el tiempo avanza, su pasión por la actuación permanece intacta, demostrando que el arte tiene el poder de trascender generaciones. Aquella jornada en 2026, a escasos días de un nuevo ciclo en la Sala Beckett que le rinde homenaje, se presenta como una oportunidad para reflexionar sobre su viaje, no solo como actor, sino como ser humano consagrado al teatro.
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