La intergeneracionalidad está en la base del éxito de Space Jam, la producción de Warner Bros del año 1996 que unió a todas las edades a partir de la fusión de dos mitos de la cultura popular bien distintos: el baloncesto y su principal figura de todos los tiempos, Michael Jordan, y los dibujos animados de los Looney Tunes, imperecederos desde la década de los años treinta del siglo pasado.

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Sin embargo, con la llegada de su remake, Space Jam: Nuevas leyendas, Warner parece haberse propuesto demasiadas cosas a la vez. Por un lado, jugar a la nostalgia de aquellos niños que gozaron la de Jordan, con una película que (casi) calca la estructura de la original; renovar para otra generación más el divertimento con Bugs Bunny, el Pato Lucas, el Correcaminos y demás personajes míticos, perfectos para el jolgorio físico animado, y actualizar el renombre de su cabeza de cartel con la presencia estelar de LeBron James.
Aunque, por otro lado, también se haya pretendido sumar una pata más al engranaje general: la fundamental comparecencia de la cultura del videojuego en la trama, en el aspecto visual y en los subtextos, lo que, en algún momento, sobre todo en el larguísimo partido que de nuevo ejerce de clímax, puede ir en contra del aliento de los más puristas del baloncesto y de sus reglas.
Datos
Dirección: Malcom D. Lee.
Intérpretes: LeBron James, Don Cheadle, Cedric Joe, Sonequa Martin-Green.
Género: familiar. EE UU, 2021.
Duración: 115 minutos.


