SpaceX ha cancelado el primer lanzamiento de su sistema de cohetes Starship de tercera generación desde su sede en Starbase, Texas. Se espera que la compañía realice un nuevo intento el viernes. Este lanzamiento es crucial para SpaceX, no solo porque representa la primera prueba real del hardware actualizado de Starship V3, sino también por la importancia financiera que conlleva en un momento en que la empresa se prepara para salir a la bolsa, lo que aumenta la presión para demostrar avances significativos en su programa de cohetes de próxima generación.
Esta será la duodécima misión de Starship y la primera desde el intento anterior en octubre de 2025. Durante este tiempo, SpaceX ha estado trabajando en el desarrollo y la prueba de la tercera versión de Starship, que ha enfrentado varios desafíos. Por ejemplo, en noviembre, uno de los primeros cohetes V3 sufrió una explosión durante las pruebas.
El lanzamiento inicial fue pospuesto en varias ocasiones y, aunque el cohete y su enorme impulsor estaban completamente alimentados y la cuenta regresiva había descendido por debajo de T-40 segundos, problemas con los sistemas del cohete y del lanzador provocaron que la cuenta regresiva se detuviera en múltiples ocasiones. Elon Musk, CEO de SpaceX, explicó en un mensaje que el “pin hidráulico que sostiene el brazo de la torre de lanzamiento no se retrajo,” y agregó que se intentará nuevamente el viernes a las 5:30 p.m. hora local, si el problema puede ser corregido la noche anterior.
La nueva versión de Starship representa una mejora significativa en el diseño del vehículo y en la infraestructura de la plataforma de lanzamiento. Uno de los cambios más notables se encuentra en los motores Raptor de tercera generación, que ofrecen más empuje en un diseño optimizado. Además, el nuevo impulsor de Starship está diseñado para ser más fácil de recuperar por la torre de lanzamiento y presenta una aleta de rejilla menos.
SpaceX también ha realizado modificaciones que se espera aumenten la fiabilidad de esta versión del Starship. Por ejemplo, el nuevo diseño busca evitar que el propulsor se acumule dentro de ciertas secciones de la etapa superior de Starship, un problema que ha afectado a varios vuelos de prueba anteriores. El objetivo es que todo el vehículo sea completamente reutilizable, similar a lo que se ha logrado con el Falcon 9.
Si se lleva a cabo según lo planeado, este vuelo no cumplirá todos los objetivos que SpaceX ha establecido para validar el Starship V3. La empresa no planea recuperar ni el impulsor ni el vehículo Starship en esta ocasión; ambos están destinados a realizar “aterrizajes suaves” en el agua —el primero en el océano Atlántico y el segundo en el océano Índico. Además, el Starship no realizará un vuelo en una verdadera órbita terrestre, lo que significa que SpaceX aún deberá esperar otra misión o dos para demostrar que la etapa superior de este mega-cohete puede entregar cargas comerciales.
La necesidad de que el Starship V3 se convierta en un sistema de lanzamiento confiable es aún más urgente debido a la significativa inversión de SpaceX en Starlink, que generó $11 mil millones en ingresos el año pasado, según su presentación de IPO. SpaceX ha demostrado la capacidad de Starship para desplegar versiones de prueba de sus satélites Starlink mejorados en lanzamientos anteriores, pero aún no ha logrado enviar una carga útil efectiva al espacio con el nuevo sistema de cohetes.
La información presentada corresponde a la fecha de publicación original, 2026-05-21.
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