Los correos comenzaron a llegar sin previo aviso. En la bandeja de entrada de miles de migrantes que habían ingresado legalmente a Estados Unidos mediante la aplicación CBP One, apareció un mensaje del Departamento de Seguridad Nacional que, con tono tajante, les ordenaba abandonar el país de inmediato. Las notificaciones, distribuidas en las últimas horas, marcan el inicio de una nueva etapa en la política migratoria estadounidense: una etapa de reversa, de ruptura con lo que fue una de las estrategias clave del gobierno anterior para gestionar la entrada ordenada de migrantes por la frontera sur.
La cancelación masiva de estos permisos de permanencia temporal, conocidos como “paroles”, fue confirmada por el propio Departamento de Seguridad Nacional, que no ofreció cifras exactas, pero sí argumentos. “Es una promesa cumplida al pueblo estadounidense para asegurar nuestras fronteras y proteger la seguridad nacional”, indicó la dependencia en declaraciones a la agencia The Associated Press. El mensaje no deja espacio para la negociación. En él, se insta a los migrantes a salir del país por voluntad propia, utilizando incluso la misma herramienta con la que habían conseguido su entrada: la aplicación, ahora rebautizada como CBP Home.
“Es hora de que abandone Estados Unidos”, dice literalmente el correo que ya ha llegado a ciudadanos de distintas nacionalidades, entre ellos varios cubanos, según reportó el periodista de Univisión, Daniel Benítez. El tono de la comunicación es seco, definitivo. Advierte que, de no cumplir con la salida inmediata, los migrantes quedarán expuestos a acciones policiales que derivarán en su expulsión forzosa. Además, perderán automáticamente cualquier beneficio derivado del parole, como la autorización de trabajo, y podrían enfrentar sanciones penales, civiles o económicas.
El argumento legal para esta medida se sustenta en artículos del Título 8 del Código de Estados Unidos, una normativa que ha ganado protagonismo en los últimos meses como herramienta para limitar la migración bajo el nuevo enfoque de la administración republicana. Desde su primer día en el poder, el presidente Donald Trump ha desmontado el andamiaje de políticas migratorias implementadas por su antecesor, entre ellas el uso extensivo del parole y las citas a través de CBP One.
Hasta finales de 2024, alrededor de 936,500 personas habían logrado ingresar a Estados Unidos utilizando esta aplicación, que fue diseñada durante el gobierno de Joe Biden para ofrecer vías legales y seguras de entrada. El objetivo era claro: desalentar los cruces irregulares y establecer un sistema más ordenado en la frontera con México. Sin embargo, ese modelo fue cancelado de un plumazo por la nueva administración, que suspendió todas las citas para nuevos solicitantes desde el mismo día de la toma de posesión. Miles de personas que ya tenían fechas asignadas quedaron varadas en territorio mexicano.
El Departamento de Seguridad Nacional ha sido enfático en su crítica. Acusa a la administración anterior de haber abusado de la figura del permiso temporal, implementado desde 1952, y de haber contribuido con ello a “la peor crisis fronteriza en la historia de Estados Unidos”. En línea con esta visión, el mes pasado se anunció también la revocación del parole humanitario que había beneficiado a más de medio millón de personas provenientes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, quienes ingresaron al país en avión con respaldo de un patrocinador financiero. Ese permiso expirará el 24 de abril.
A estas decisiones se suma ahora la cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para aproximadamente 1.1 millones de personas, entre ellos unos 600,000 venezolanos y 500,000 haitianos. Aunque la medida ha sido temporalmente frenada por un juez federal, su impacto podría ser devastador. Solo en el caso venezolano, unos 350,000 migrantes se verían obligados a dejar el país desde este mismo lunes.
El mensaje de fondo es claro: Estados Unidos ha cambiado el rumbo. Y en medio de ese viraje, miles de vidas quedan atrapadas entre promesas rotas, aplicaciones rebautizadas y un país que ahora cierra las puertas que antes había abierto.
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