Ha pasado ya más de tres cuartos de siglo desde que tuvo lugar la Nakba (“catástrofe” en árabe), el éxodo en el que cientos de miles de palestinos fueron expulsados de sus hogares. Sin embargo, las marcas de aquellos días todavía pueden sentirse. En Gaza, jóvenes y ancianos comparten un deseo común: recuperar las casas que perdieron en Israel. Se trata de un sueño que parece cada vez más difícil de alcanzar, pero que persiste en el corazón de la población palestina.
La historia de lo ocurrido en 1948 se ha transmitido de generación en generación. Pese al tiempo transcurrido, la memoria de aquella época no se ha borrado. El testimonio de sus mayores ha sido clave para que los jóvenes de Gaza conocieran cómo era la vida en los pueblos arrasados. Aunque para muchos de ellos no es más que una idea abstracta, recuperar aquellos hogares perdidos es el objetivo final.
Sin embargo, en los últimos años se ha asistido a una creciente consolidación de la ocupación por parte de Israel. Los avances que se habían conseguido tras los acuerdos de Oslo han ido desvaneciéndose poco a poco. La construcción de asentamientos israelíes en territorio palestino ha ido ganando terreno, dificultando aún más la posibilidad de que se lleve a cabo una solución justa y duradera.
A pesar de ello, no son pocos los que piensan que aún es posible recuperar lo perdido. Y es que la idea de regresar a sus hogares sigue siendo la máxima aspiración de aquellas personas que un día vieron cómo se les arrebataba todo aquello que conocían. Mientras tanto, los jóvenes de Gaza siguen soñando, tratando de no perder la esperanza de que un día su deseo se haga realidad.
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