En el contexto actual, las mascotas se han convertido en miembros valiosos de nuestras familias. De acuerdo con datos recientes, el 70% de los hogares en México albergan al menos un animal de compañía, lo que demuestra una creciente tendencia hacia la tenencia responsable. Dado que las familias suelen gastar entre 2,884 y 3,500 pesos al mes en el cuidado y bienestar de sus mascotas, surge la necesidad de considerar este gasto desde una perspectiva fiscal.
Con esto en mente, la diputada Ana Isabel González González ha propuesto una reforma al artículo 151 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR) que permitiría a los dueños de perros y gatos deducir gastos relacionados con la atención médica veterinaria en sus declaraciones anuales. Esta deducción incluiría pagos por vacunas, medicamentos, tratamientos clínicos, cirugías, hospitalización, rehabilitación y hasta servicios funerarios. Sin embargo, es importante señalar que la iniciativa se limita a animales domésticos que no sean utilizados para actividades comerciales como reproducción o vigilancia.
Para beneficiarse de esta deducción, los propietarios deberán contar con un comprobante fiscal digital emitido por un veterinario autorizado y asegurarse de que su mascota esté registrada en el padrón nacional. Esto no solo incentivaría la formalización del sector veterinario, promoviendo la emisión de recibos fiscales, sino que también contribuiría a mejorar los servicios médicos disponibles para los animales.
La relevancia de esta propuesta radica en la búsqueda de equidad fiscal y el reconocimiento de las diversas estructuras familiares en la sociedad actual, donde las mascotas son vistas cada vez más como seres sintientes con derechos y necesidades. Este cambio en la percepción también ha llevado a un incremento en la demanda de servicios especializados que abordan el bienestar físico, emocional y social de los animales de compañía.
La posible reducción del ISR podría implicar un ahorro significativo para los contribuyentes, que estiman un beneficio fiscal anual de entre el 25 y 30% por cada animal registrado, dependiendo de su régimen y nivel de ingresos. Esto podría facilitar que más familias accedan a los cuidados necesarios para sus mascotas, mejorando su calidad de vida y bienestar general.
Como se observa, el enfoque en el bienestar animal se ha intensificado, y con propuestas como esta, se busca responder a las necesidades de una sociedad que valora profundamente la relación con sus animales de compañía. En definitiva, la iniciativa no solo tiene el potencial de aliviar cargas fiscales, sino de fortalecer la conexión entre humanos y mascotas, consolidando su lugar en nuestras vidas como verdaderos miembros de la familia.
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