Un tema que en nuestra sociedad sigue siendo un tabú y donde no existe un plan nacional para la prevención del suicidio a pesar de que en nuestro país hay una media de 10 suicidios diarios.
Los datos estadísticos son desalentadores Según el INE fueron 3671 en el año 2019, pero sabemos que la pandemia ha deteriorado la salud mental de la población y la dramática expectativa es que los datos vayan en aumento, en los que ya estamos viendo un aumento de autolesiones e intentos de suicidio en la población juvenil.
Detrás de cada uno de estos números hay un drama. Un drama personal, familiar y social, que se vive en silencio e invisibilizado. Es una situación que deja familias rotas de dolor y culpa por sentir que no han podido identificar lo que estaba pasando y no haber podido ayudar a su familiar para evitar el fatal desenlace.
Lo cierto es que al ser un tema tabú, está rodeada de muchos mitos y poca información que pueda ayudar a identificar situaciones de riesgo. Por esto, este artículo está dirigido a arrojar luz sobre el suicidio y sobre los signos de alarma del mismo.
El suicidio es el acto por el que una persona se causa la muerte de forma deliberada, generalmente como consecuencia de un sufrimiento psicológico originado por eventos vitales o por trastornos psicológicos.
La conducta suicida es la culminación de un proceso que comienza con la ideación suicida. En la ideación suicida la persona comienza albergar el deseo y tiene pensamientos persistentes de querer acabar con su vida.Posteriormente a la ideación, se produce la planificación suicida, en la que la persona no solo tiene el deseo de acabar con su vida si no que construye un plan concreto para llevar a cabo el suicidio.
Por último, la persona lleva a cabo su plan autolítico.
¿Qué personas podrían tener un mayor riesgo de suicidio?
Existes determinados factores que influyen a la hora de consumar un suicidio y que pueden aumentar la probabilidad de que la persona:
- Haber tenido un intento de suicidio previo, Este es el mayor predictor de futuras conductas suicidas.
- Antecedentes de depresión u otro trastorno mental.
- Antecedentes familiares de suicidio.
- Antecedentes de abuso sexual en la infancia.
- Desesperanza, esto lo podríamos entender como la convicción que tiene la persona de que sus problemas actuales son irresolubles y por tanto no puede salir de su situación.
- Abuso de drogas y alcohol.
- Tendencias impulsivas o agresivas



