La entrega de agua a Estados Unidos ha desatado una creciente inquietud entre los campesinos de México, en un año agrícola 2025 marcado por desafíos severos en varias entidades colindantes con la Unión Americana. Durante este periodo, ha aumentado el número de hectáreas de cultivos siniestrados, lo que genera temor ante la posibilidad de que las condiciones de sequía aguda persistan en el primer semestre de 2026. A pesar de la presión internacional y las amenazas de aranceles por parte del entonces presidente Donald Trump, el gobierno mexicano ha sostenido que la entrega de agua prioriza el bienestar de la población agrícola.
Datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera indican que Coahuila, Baja California y Tamaulipas han registrado un incremento en los cultivos dañados. En el caso de Tamaulipas, las hectáreas afectadas pasaron de 16,898 en 2024 a 19,762 hasta noviembre de 2025. Para el ciclo agrícola 2026 que comenzó en octubre, solo Tamaulipas, Nuevo León y Sonora han reportado pérdidas en sus cultivos.
La presidenta Claudia Sheinbaum, en un pronunciamiento del 22 de diciembre, afirmó que el acuerdo de entrega de agua se estableció bajo un “esquema de afectación mínima” para los agricultores de Coahuila, Nuevo León, Chihuahua y Tamaulipas, siendo este último el más vulnerable por su dependencia de las aguas del Río Bravo. La Secretaría de Recursos Hidráulicos de Tamaulipas advirtió que el distrito de riego 25, que produce sorgo y maíz, es especialmente crítico, ya que casi un cuarto de sus agricultores depende de agua proveniente de presas internacionales que, actualmente, se encuentran en niveles alarmantemente bajos.
Eraclio Rodríguez Gómez, líder del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, destacó que cultivos clave como la alfalfa, el maíz y el sorgo enfrentarán serios riesgos por la reducción de agua. La falta de alfalfa, fundamental para el sector lechero, podría ocasionar un aumento en los costos y desestabilizar no solo a los productores, sino también a la cadena de suministro de leche, un producto muy sensible a los cambios de precio.
Alvaro López Ríos, de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, subrayó que una reducción en los niveles de agua para riego afectará directamente a cultivos estratégicos y, por ende, a los productores y las ciudades, advirtiendo que es esencial invertir en tecnologías de riego y fortalecer la defensa de los volúmenes de agua acordados en el tratado mediante negociaciones efectivas en la Comisión Internacional de Límites y Aguas.
Para cumplir con la entrega de más de 240 millones de metros cúbicos de agua a EUA, México ha realizado desfogues de la presa El Cuchillo en Nuevo León, similar al proceso que en 2020 originó graves enfrentamientos en Chihuahua. Allí, Víctor Valderrain, un agricultor local, enfatizó que para esta entidad, un líder en la producción de diversos cultivos, el uso de agua de presas clave podría desencadenar crisis a nivel nacional debido a la naturaleza perecedera de sus productos.
Adicionalmente, la prolongada sequía ha dejado en niveles críticos a presas como La Boquilla y Francisco I. Madero, lo que ha imposibilitado su apertura para riego en ciclos agrícolas recientes. Según proyecciones del Centro de Predicción Climática del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos, se anticipan lluvias por debajo del promedio en los primeros meses de 2026, aunque mejoras podrían vislumbrarse a mediados del año. Esta incertidumbre agrava aún más la situación de los agricultores en la frontera, quienes deben enfrentar no solo la escasez de recursos hídricos, sino también la presión de cumplir con acuerdos internacionales en un contexto de crisis hídrica creciente.
(Actualización: datos corresponden a 2025-12-23 23:58:00).
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