Renfe ha enfrentado recientemente un momento comprometido, ya que su presidente, Álvaro Fernández, ha tenido que salir al paso de las críticas tras las informaciones que describen un “caos ferroviario”. Curiosamente, estas declaraciones se han producido en un contexto en el que la compañía ha alcanzado cifras récord en términos de pasajeros. En los primeros seis meses de 2025, Renfe ha transportado a 277,4 millones de viajeros, un notable incremento del 3% en comparación con el año anterior, lo que se traduce en aproximadamente 9 millones de pasajeros más.
El hito se extendió a un día en particular: el 20 de junio, cuando la compañía contabilizó 135,600 usuarios en solo 24 horas, rompiendo así el récord anterior con un crecimiento del 5,58%. Este aumento en la afluencia de público se atribuye en gran medida a la expansión de la oferta de alta velocidad, especialmente en las rutas desde Madrid hacia Extremadura y Galicia, pasando por Castillay León. En total, se han registrado 17,9 millones de viajeros en los trenes de alta velocidad entre enero y junio de 2025, lo que representa un incremento del 10,9% con respecto al mismo periodo del año pasado.
Sin embargo, a pesar de estas cifras récord, la imagen de Renfe ha sido empañada por recientes retrasos y problemas operativos. Durante la primera mitad de julio, la compañía se ha enfrentado a una serie de incidentes que han afectado su reputación. En particular, un preocupante episodio en Toledo, donde un tren tuvo que detenerse debido a fallos en la infraestructura, provocó momentáneamente la parálisis de la red ferroviaria en dirección sur. En este caso, los pasajeros de un tren de Ouigo se encontraron atrapados durante 13 horas, lo que ha intensificado el descontento hacia la compañía.
A esto se suma el hecho de que, a pesar de que el presidente afirma que el 88% de los trenes llegan a tiempo, las percepciones de impuntualidad han calado hondo entre los viajeros. Renfe se posiciona como una de las compañías ferroviarias más eficientes de Europa, solo superada por Suiza y los Países Bajos, pero la ampliación del margen de tiempo permitido para las reclamaciones ha generado dudas sobre el verdadero significado de la “puntualidad” en su operativa.
Desde el último cambio de año, los problemas no han cesado. En los primeros meses de 2025, ya se reportaron incidentes que han puesto a prueba la capacidad de Renfe para mantener un servicio adecuado en medio de crecientes desafíos logísticos. Problemas como el robo de cobre en las vías han demostrado las vulnerabilidades de una red ferroviaria de 15,000 kilómetros, afectando a miles de pasajeros.
Además, la polémica en el corredor gallego ha generado malestar entre los habitantes de la región, quienes han protestado por la supresión de paradas que les dejan aislados y que complican su acceso a servicios esenciales.
En definitiva, si bien Renfe ha establecido nuevos estándares en términos de afluencia de pasajeros, su camino hacia un servicio fiable se encuentra plagado de desafíos que la compañía debe afrontar para mantener la confianza de sus usuarios y convertirse en una verdadera alternativa de movilidad en el país.
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