El superávit automotriz de México con Estados Unidos, que alcanzó los 128,613 millones de dólares en 2025, no representa una mera competencia, sino una robusta coproducción entre ambas economías. Este fenómeno ha sido destacado por la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) en un reciente comunicado dirigido a la Representación Comercial de la Casa Blanca (USTR). Aunque se observa una reducción interanual del 6.7%, los números siguen siendo sorprendentes: las exportaciones mexicanas sumaron 168,418 millones de dólares, frente a las 39,805 millones de dólares en exportaciones estadounidenses.
La carta del presidente ejecutivo de la AMIA, Rogelio Garza, expuso argumentos convincentes que justifican este superávit. Primero, señaló que las plantas automotrices en México importan una mayor cantidad de componentes fabricados en Estados Unidos, una dinámica que surge directamente de las exigencias del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este tratado ha permitido la profundización de una cadena de suministro binacional que fomenta no solo la colaboración, sino también un intercambio más robusto en el sector automotriz.
La estructura de reglas de origen del T-MEC habilita a las industrias auxiliares mexicanas a exportar autopartes a través de la frontera múltiples veces, hasta que estén listas para su inserción en el producto final. Este proceso inflaciona las cifras del comercio bruto, ya que cada cruce se contabiliza como una exportación independiente. Así, lo que aparentemente se presenta como un superávit, es en realidad el resultado acumulado de un único proceso de manufactura colaborativa entre los dos países.
En segundo lugar, Garza apuntó a la concentración geográfica de las exportaciones automotrices mexicanas como prueba de que la producción está anclada a una demanda específica en lugar de ser impulsada por los mercados globales. Para el periodo 2024-2025, se estima que alrededor del 79-80% de las exportaciones de vehículos ligeros de México tienen como destino Estados Unidos, absorbido el 88% de su valor. Canadá, aunque significativo, representa solo un 8-9%, lo que asegura que América del Norte concentre entre el 88% y el 90% de las exportaciones de vehículos y un 87% en autopartes.
Estos datos subrayan no solo la importancia de la asociación económica entre México y Estados Unidos, sino también el impacto del T-MEC en la integración de sus industrias automotrices. Este modelo de coproducción estratégicamente estructurado, que refleja la profundidad de los lazos comerciales, promete seguir desempeñando un papel crucial en el futuro del sector automotriz en ambas naciones.
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