Surinam se convierte en el primer país amazónico libre de malaria
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha marcado un hito significativo al certificar a Surinam como el primer país amazónico libre de malaria, una enfermedad que ha acechado a la humanidad durante siglos. Este logro representa el resultado de una lucha de casi 70 años contra un padecimiento que se propaga primordialmente a través de las picaduras de mosquitos.
En un contexto donde Surinam, dotado de condiciones ideales para la proliferación de criaderos de mosquitos debido a su actividad minera, ha afrontado desafíos inmensos, esta certificación se erige como un testimonio del esfuerzo incansable de sus autoridades sanitarias. Con esta declaración, Surinam se une a las filas de 45 naciones que han obtenido esta distinción, de las cuales 12 pertenecen al continente americano.
“El esfuerzo constante realizado, sobre todo para alcanzar regiones remotas, apunte hacia un futuro donde las nuevas generaciones puedan crecer sin el temor a esta enfermedad potencialmente mortal”, expresó Jarbas Barbosa, director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en un comunicado sobre el acontecimiento.
Los esfuerzos para controlar la malaria en Surinam se remontan a la década de 1950, cuando se iniciaron las primeras medidas que incluían el rociado de interiores de viviendas con pesticidas y la administración de tratamientos antipalúdicos a la población. Sin embargo, la situación se tornó crítica en 2001, con un alarmante incremento de casos que alcanzaron los 15,000.
Ante esta crisis, la colaboración del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria jugó un papel crucial. Mediante la distribución de mosquiteros tratados con insecticida, se logró restablecer el control sobre la enfermedad, llevando a cabo una ardua labor de prevención que culminó con el último caso de paludismo registrado en 2021 según datos de la OMS.
Además, Tedros Adhanom, director de la OMS, destacó el “firme compromiso de Surinam con la equidad en la salud” como un ejemplo a seguir para países que aspiran a un futuro sin malaria.
Este hito en la lucha contra una de las enfermedades más antiguas y letales del mundo no solo representa un triunfo para Surinam, sino también un faro de esperanza para otras naciones que enfrentan desafíos similares. La certificación abre un nuevo capítulo en la historia de la salud global, recordándonos que, con dedicación y colaboración, se pueden alcanzar metas que antes parecían inalcanzables.
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