En un momento de reflexión, surge la revelación de que, aunque las actividades realizadas son técnicamente trabajo de investigación, es necesario dedicar tiempo a las tareas reales relacionadas con la configuración tecnológica. A pesar de tener el iPad como herramienta de trabajo, se decide desconectar el hub USB-C y dedicarse a la lectura. Este uso del iPad como dispositivo de trabajo durante el tiempo de ocio evoca una extraña sensación de dualidad, mientras la iMac permanece en silencio, observando con una apariencia de envidia.
Fotografía: Craig Grannell
Día 2: Decisiones Rápidas
En el segundo día, se opta por alternar entre diversas aplicaciones en pantalla completa y una sola ventana que recuerda la antigua funcionalidad de Pantalla Dividida del iPad. Esta elección proporciona un enfoque más concentrado y con menos distracciones en comparación con el uso de la iMac. Esta mejora se atribuye en parte a las pantallas más pequeñas, que limitan el espacio y, por ende, la posibilidad de dispersarse. Sin embargo, el iPad ahora también ofrece flexibilidad cuando se requiere.
El iPad Pro se convierte en un asistente secundario, utilizando principalmente Face ID, que se considera superior a Touch ID en la iMac, así como para videollamadas, referencia de información y música. Se llega a la conclusión de que se ha recreado una configuración típica de una laptop en una oficina, lo que ha demostrado ser efectivo para tareas de investigación y redacción, aunque se anticipan desafíos más complejos en el futuro.
Un aspecto que se extraña es la tableta Wacom, utilizada como el principal dispositivo de entrada; sin embargo, el usuario reconoce que no echará de menos la tensión por lesiones por esfuerzo repetitivo associada a la mala costumbre de escribir sosteniendo el lápiz. Además, la falta de personalización en el Mac es notable. Sin herramientas como BetterTouchTool, es evidente que los atajos de teclado personalizados han desaparecido. Esto implica la frustración de perder atajos como Option + flecha arriba/abajo, que permiten moverse rápidamente al inicio o al final de un párrafo, lo que provoca una reacción similar a la desesperación muscular.
La productividad se ve disminuida aún más por la limitación a un solo documento abierto en Pages y las insatisfactorias aplicaciones de Google para iPad. No obstante, se observa que la experiencia mejora a través del navegador Safari, lo que fomenta el deseo de aplicaciones web similares a las disponibles en Mac, tal como sería deseado por los usuarios.
Día 3: Dificultades Técnicas
El tercer día se presenta con dificultades. La versión beta de iPadOS muestra una creciente tendencia a experimentar fallos, con aplicaciones perdiendo el foco de la pantalla y la pantalla del monitor externo apagándose intermitentemente. El menú de la barra superior se niega a aparecer en la segunda pantalla durante todo el día. Además, la falta de un modo clamshell requiere que la pantalla del iPad permanezca encendida, brillando continuamente en la visión periférica.
Asimismo, se detecta que demasiadas aplicaciones continúan guardando archivos en carpetas propias dentro de iCloud Drive, un método de organización que no se alinea con la práctica habitual del usuario. Se espera que varios de estos problemas sean abordados en una actualización prevista para septiembre.
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