El día después de las inundaciones de Tula: “Se oye horrible el río, se quiere llevar las casas”
El vehículo anfibio desciende despacio la cuesta llena de lodo e ingresa con sus ruedas gigantes en el agua. En esta calle, paralela al río Tula, cuesta imaginarse una acera, una señal, un felpudo. La imagen es la misma en cada tramo: campa a sus anchas el líquido marrón que lo ha ocupado todo.


