El 10 de junio de 2026, el Ejército de Taiwán llevó a cabo un importante ejercicio militar en la desembocadura del río Dajia, en Taichung, que simuló un desembarco anfibio por parte de fuerzas chinas. Esta maniobra, que se realizó con fuego real, se diseñó para evaluar la capacidad de respuesta y la eficacia del Ejército taiwanés para contrarrestar una invasión en la playa de Dajia.
Durante el ejercicio, participaron varias unidades, incluidas la 58.ª Comandancia de Artillería, la 234.ª Brigada y la 586.ª Brigada, que dispararon un total de 372 proyectiles desde seis sistemas de armas distribuidos en ocho posiciones a lo largo de un frente de 20 kilómetros. Este fue el primer ejercicio en siete años en el que se utilizó el sistema de lanzamiento múltiple Thunderbolt-2000 para fuego real en un área operativa, a pesar de las adversas condiciones climáticas con fuertes lluvias.
La realización del ejercicio comenzó a las 08:24, momento en que tres sistemas Thunderbolt-2000 lanzaron simultáneamente 180 cohetes de entrenamiento MK15. La capacidad de estos vehículos para disparar 60 cohetes en solo 30 segundos fue un punto destacado del entrenamiento. Sin embargo, el ejercicio también presentó un contratiempo: el séptimo cohete del tercer lanzador falló en vuelo. El Coronel Weng Yi-ming, jefe de Estado Mayor de la 58.ª Comandancia de Artillería, precisó que, aunque el cohete se encendió correctamente, la ignición de la segunda etapa no se logró. Afortunadamente, el cohete cayó en una zona segura, a más de 400 metros del punto de lanzamiento.
Weng enfatizó que este ejercicio se distinguió de los anteriores, ya que las tropas no tomaron posiciones de forma fija y rutinaria, como era habitual. “El momento para entrar en posiciones esta vez se basó en condiciones reales de combate”, comentó, lo que implicó un nivel de dificultad mayor para sus soldados. Por su parte, el mayor Liao Neng-cheng, comandante de la unidad de artillería, destacó que la realización de este tipo de ejercicios pone de manifiesto la determinación del Ejército de defender a Taiwán.
Después de finalizar los disparos de los Thunderbolt-2000, otros sistemas, incluidos obuses autopropulsados M109A2 y M110A2, realizaron operaciones de fuego real contra objetivos ubicados a unos 9 kilómetros mar adentro. También participaron morteros de 120 mm y vehículos de misiles TOW-2A y TOW-2B.
El clima adverso dificultó la visibilidad del terreno, según el capitán Lin Chun-cheng, quien se encargó de administrar las operaciones durante el ejercicio. A pesar de ello, las tropas llevaron a cabo planes de contingencia y utilizaron el sistema móvil Team Awareness Kit para mantener las comunicaciones.
La simulación coincidió con otras preocupaciones de seguridad en la isla. El Consejo de Asuntos Continentales de Taiwán reafirmó los derechos del país sobre sus aguas territoriales y su zona económica exclusiva, especialmente tras ejercicios de ley marítima realizados por la Guardia Costera china. Este organismo subrayó que Taiwán no tolerará acciones provocativas que comprometan su soberanía.
Por otro lado, el director del Instituto Americano en Taiwán, Raymond Greene, destacó en la Cumbre Estratégica Nacional sobre Resiliencia de la Cadena de Suministro la importancia de la inversión continua de Taiwán en tecnologías emergentes y sistemas no tripulados, posicionando a la isla como un actor clave en el ámbito de semiconductores y manufactura avanzada.
Es relevante señalar que, mientras el Ejército se preparaba para estos ejercicios, un terremoto de magnitud 7.8 sacudió la costa sur de Mindanao, en Filipinas, lo que provocó que el Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos emitiera advertencias para los países vecinos, incluidos Taiwán. Las autoridades en Filipinas iniciaron evaluaciones de daños y reportaron varios heridos.
Adicionalmente, el Yuan Ejecutivo de Taiwán anunció recientemente que establecerá un mecanismo para restringir importaciones vinculadas al trabajo forzoso, en medio de preocupaciones laborales que han surgido de propuestas de aranceles adicionales por parte de Estados Unidos.
Con este panorama de continuo aumento en la preparación militar y atención a las circunstancias regionales, Taiwán se posiciona en un contexto de creciente vigilancia y defensa frente a múltiples desafíos en el área del Pacífico.
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