En 2026, la implementación de la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una prioridad ineludible para las organizaciones. Sin embargo, persiste un importante rezago en la confianza respecto a la disponibilidad de talento especializado que pueda habilitar esta tecnología. Un reciente informe de KPMG indica que esta situación plantea un desafío significativo para los departamentos de Recursos Humanos, que deben adaptarse rápidamente a una creciente demanda de nuevas habilidades. Más de la mitad de los especialistas reconoce que la IA está generando un valor considerable para las empresas, lo que subraya la urgencia de este desafío.
Aunque apenas un 8% de las organizaciones ha establecido un retorno de inversión (ROI) claro para sus iniciativas de IA, la ebullición de inversiones en este ámbito es innegable. Un 74% de los ejecutivos lo considera crucial y está convencido de su valía, lo que refleja un optimismo generalizado. Sin embargo, la desconexión entre las expectativas y la realidad es notable: todavía faltan métricas claras para evaluar estos beneficios, además de un plan estratégico para asegurar el talento necesario que sostenga esta transformación. Esto indica que solo un modesto 11% de las empresas está logrando escalar con eficacia los agentes que han desarrollado, pasando de la ejecución a una orquestación efectiva.
La clave para escalar la IA de manera efectiva reside en el talento humano. Las organizaciones que invierten en su personal están reportando mejoras significativas: el 77% de estas empresas ha visto un impacto positivo en productividad, reducción de costos y toma de decisiones, en contraste con solo el 20% de aquellas que no lo hacen. Las estrategias de reclutamiento están evolucionando; muchas están enfocándose en roles específicos para la IA, implementando observatorios de agentes de IA y buscando talento especializado, prácticas que aún son poco comunes pero que están demostrando su valor.
A partir de esta realidad, es esencial que cada organización evalúe la vigencia de su estrategia de talento. Una modernización de esta estrategia se vuelve innegociable, especialmente si la transformación del negocio ha avanzado. Fomentar la colaboración entre los directores de Recursos Humanos y de Transformación se presenta como una necesidad apremiante. No obstante, una pequeña parte de las empresas sigue explorando esta vía, lo que explica el alto índice de fracasos en pruebas piloto y en la obtención de ROI.
Además, el reclutamiento de talento con habilidades en IA es fundamental, como se evidencia en el informe. Sin embargo, también es crítico involucrar al talento existente con las nuevas tecnologías. Esto no se logra solo a través de capacitación técnica, sino mediante un cambio cultural y de mentalidad. La ansiedad entre los empleados por ser reemplazados por la IA ha creado dinámicas de resistencia: algunos teme compartir ideas que podrían resaltar su eficiencia, mientras que otros desestiman la IA, obstaculizando su implementación.
Ambas actitudes son perjudiciales y no son simplemente una cuestión de habilidades técnicas, sino de una falta de gestión del cambio y de liderazgo eficaz. Para aprovechar las oportunidades que la IA presenta, así como para lograr un retorno de inversión sostenible, es necesario trabajar en mejorar tanto las aptitudes como las actitudes, comenzando desde lo más alto de la jerarquía organizacional.
La pregunta que cada empresa debe hacerse es: ¿cuándo fue la última vez que se revisó la estrategia de talento? ¿Se involucró a los directores responsables de la transformación tecnológica en este proceso? Asegurar que la estrategia de talento esté alineada con los objetivos empresariales en la era de la inteligencia artificial es un reto que no puede ser ignorado.
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