Tamaulipas se ha destacado recientemente en la lucha contra el gusano barrenador del ganado, logrando una notable reducción del 86% en los casos reportados. Según la Secretaría de Agricultura, el estado apenas registra tres casos activos de esta plaga, un cambio significativo comparado con los 23 casos reportados en diciembre de 2025. Esta mejora se atribuye a una estrategia sanitaria robusta implementada en colaboración con asociaciones ganaderas y autoridades gubernamentales.
A pesar de este progreso, la situación en otros estados del país se presenta más preocupante. Chiapas se ubica en primer lugar con un alarmante 5,772 casos, seguido por Oaxaca y Veracruz, donde también se han reportado cifras elevadas. Esta disparidad resalta la necesidad de una vigilancia continua y efectiva en las áreas más afectadas.
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) ha observado tendencias a la baja en el monitoreo de la plaga. En la primera semana de febrero de 2026, no se detectaron moscas fértiles en las 154 trampas instaladas. Este dato contrasta con las 28 capturas registradas a finales de diciembre de 2025, lo que sugiere un avance positivo.
Desde el surgimiento de los primeros casos, brigadas sanitarias han sido desplegadas para identificar animales afectados en las unidades de producción. Juan Carlos Anaya, director general del Grupo de Consultores de Mercados Agrícolas, enfatiza que el éxito de la contención se basa en una serie de medidas rigurosas, como el bañado del ganado y la aplicación de ivermectina. Estas actividades involucran a toda la cadena productiva, desde ganaderos hasta acopiadores, bajo la supervisión de Senasica.
No obstante, la situación económica es grave. Aproximadamente 1.207 millones de cabezas de ganado han sido impedidas de exportarse, lo que ha provocado pérdidas económicas significativas: alrededor de 1,448 millones de dólares. La imposibilidad de llevar los animales al mercado estadounidense ha saturado el mercado interno, derivando en una caída drástica en los precios. Mientras que una cabeza de ganado destinada a la exportación se valora en 1,200 dólares, en el mercado nacional se deprecia a 900 dólares, causando una merma de 362 millones de dólares en ingresos para el sector.
Para abordar esta crisis, Anaya puntualiza la urgente necesidad de poner en marcha las plantas de Metapa, en Chiapas, y la de Edimburgo, en Texas. Estas instalaciones buscan aumentar la producción de moscas estériles, cuya liberación en zonas afectadas podría mejorar la eficacia del control de la plaga. Este enfoque, aunque no aborda una enfermedad como el sarampión, representa un reto significativo para el sector ganadero.
Así, mientras Tamaulipas avanza en su lucha contra el gusano barrenador, la situación en el resto del país continúa siendo crítica. La combinación de medidas sanitarias, cooperación entre sectores y la mejora de infraestructura será fundamental para garantizar la recuperación y sostenibilidad de la ganadería mexicana.
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