La propuesta de un impuesto del 5% sobre las remesas enviadas por migrantes no documentados desde Estados Unidos ha suscitado preocupaciones económicas en diversas regiones de México. Según un análisis de BBVA Research, los estados de Tamaulipas, Guerrero, Puebla, Oaxaca y Veracruz se encuentran entre los más afectados por esta medida, la cual podría tener un impacto notable en sus economías locales.
En el año 2024, México recibió aproximadamente 62,500 millones de dólares en remesas, una cifra significativa que refleja la dependencia económica de muchas familias. La mayoría de estas transferencias se realizan a través de empresas remesadoras, que actualmente cargan comisiones que oscilan entre 5 y 10 dólares por envío. Sin embargo, con la implementación de este impuesto, el costo por enviar una remesa promedio de 350 dólares podría aumentar hasta 23.50 dólares, lo que difícilmente pasará desapercibido para quienes dependen de estos fondos.
BBVA Research ha elaborado un escenario base que estima que, asumiendo la permanencia de patrones de envío y un aumento en el gasto total de remesas, el efecto monetario del impuesto resultaría en una disminución de 1,563 millones de dólares para el año 2026. Entre los estados que enfrentarían las mayores pérdidas monetarias se encuentran Michoacán, con una disminución proyectada de 147.5 millones de dólares; Guerrero, con 146.6 millones; Oaxaca, 124.8 millones; Puebla, 122.8 millones; y Guanajuato, 121.3 millones.
Proporcionalmente, Tamaulipas destacaría como el estado que sufriría el mayor impacto, con una reducción del 4.4% en las remesas proyectadas hacia 2026. Guerrero, Puebla, Oaxaca y Veracruz también experimentarían descensos significativos en sus ingresos por remesas, una situación que podría repercutir en el bienestar de muchas familias que constituyen estas comunidades.
Localmente, las remesas brotan como un sustento vital. En Aguascalientes, por ejemplo, representan un 4.1% del Producto Interno Bruto. La presidenta del Colegio de Economistas de Aguascalientes, Dafne Viramontes, señala que en algunos hogares estas transferencias pueden constituir hasta el 30% de sus ingresos. Esto es particularmente relevante en municipios como Calvillo, donde un 21% de los hogares dependen de estas remesas.
A pesar de que los municipios que recibirán mayores pérdidas monetarias no son necesariamente los que reciben las remesas más altas, sí se identifican aquellos donde una proporción mayor de sus ciudadanos se beneficia de estos envíos. Esto hace que la reducción de remesas sea crítica, sobre todo en comunidades vulnerables.
El futuro ante este impuesto presenta desafíos, ya que los migrantes podrían buscar alternativas para evitar el gravamen, aunque estas soluciones individuales solo mitigarán parcialmente el impacto. La capacidad de las familias para adaptarse a esta carga fiscal variará según su situación económica, por lo que los efectos de esta propuesta podrían tener efectos amplios y complejos en toda la nación.
La información aquí presentada se basa en datos del análisis realizado el 19 de mayo de 2025, por lo que la situación actual podría haber evolucionado.
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