Tras la ausencia de Claudia Sheinbaum en la cumbre progresista que tuvo lugar en Chile, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, tomó la iniciativa de comunicarse con la mandataria mexicana. Durante esta conversación, anunció la llegada de una delegación brasileña encabezada por su vicepresidente, Geraldo Alckmin, a México los días 27 y 28 de agosto.
En un mensaje publicado en redes sociales, Lula hizo referencia a una reunión anterior que ambos líderes sostuvieron durante la Cumbre del G7 en Canadá, expresando su gratitud hacia el canciller mexicano por su participación en la Cumbre de los BRICS en Río de Janeiro. El presidente brasileño destacó la necesidad de fortalecer las relaciones económicas y comerciales entre Brasil y México, en medio de un contexto global lleno de incertidumbres.
Lula confirmó que la visita de Alckmin incluirá a una representación empresarial y a otros ministros, subrayando la importancia de ampliar el acuerdo comercial entre ambos países. Este acuerdo se plantea como una estrategia para abarcar sectores como la industria farmacéutica, agrícola, etanol, biodiésel, aeroespacial e innovación, junto con la educación.
La llegada de esta comitiva tiene lugar en un momento de tensiones crecientes entre Lula, Sheinbaum y el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha impuesto nuevos aranceles que comenzarán a regir a partir del 1 de agosto.
A pesar de que Lula no liderará personalmente la misión a México, su decisión puede estar influenciada por las tensiones notorias respecto al liderazgo regional y la estrategia para enfrentar a Trump, así como las posturas sobre las candidaturas a la Secretaría General de la ONU.
No obstante, Lula ha incluido a México en la lista de países alineados a los principios discutidos en la cumbre chilena, con el objetivo de reforzar la alianza entre las naciones latinoamericanas. Sin embargo, fuentes cercanas al entorno de Lula han señalado que la situación en México complica el enfrentamiento a las políticas de Trump. Esta dinámica resalta la importancia de las relaciones bilaterales en un contexto político tan volátil.
La visita prevista para finales de agosto podría no solo consolidar la colaboración entre Brasil y México, sino también redefinir estrategias ante desafíos que amenazan la estabilidad económica y política de la región.
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