Un fuerte sismo sacudió el medio día de este lunes, 8 de junio de 2026, frente a la costa noroeste de Cuba, generando inquietud en varias regiones del país, así como en partes de México y Florida, donde los temblores no son habituales. De acuerdo con informes oficiales, el movimiento telúrico, de magnitud 6.1, se produjo a una profundidad de 10 kilómetros, con epicentro localizado a 104 kilómetros al oeste-noroeste de Mantua, Cuba, y a más de 200 kilómetros de distancia de La Habana.
El Servicio Geológico Nacional de Estados Unidos también confirmó la percepción del sismo en Florida y en las populares ciudades turísticas mexicanas de Cancún, Playa del Carmen y Tulum. Pese a la magnitud del evento, hasta el momento no se han reportado daños personales ni materiales significativos. Las autoridades evitaron emitir alertas de tsunami, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos.
En Cancún, donde los residentes no están acostumbrados a temblores intensos, se activaron rápidamente los protocolos de emergencia. La gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, indicó que no se habían reportado daños en la región, mientras se mantenían en acción las medidas de verificación y monitoreo. Su homólogo en Yucatán, Joaquín Díaz Mena, también aseguró la activación de los protocolos de seguimiento, estableciendo comunicación con Protección Civil y otras entidades pertinentes, sin reportar afectaciones hasta el cierre de esta nota.
En una inusual coincidencia, más temprano, el Servicio Sismológico Nacional había registrado otro evento sísmico, de magnitud 4.2, con epicentro en el municipio de Chapab, ubicado al noreste de Ticul, en Yucatán.
Periodistas de la AFP en La Habana informaron que la población sintió sacudidas que duraron alrededor de 20 segundos, lo que llevó a muchos a evacuar sus edificios. “La cama se movió bastante; realmente nos asustamos”, mencionó Caridad Fernández, una jubilada de 68 años. Por su parte, Carmel Delgado, economista de 47 años, expresó su sorpresa e inquietud, ya que nunca antes había experimentado un evento como este en la capital, que alberga a 1.7 millones de personas.
Las autoridades cubanas confirmaron que el sismo se sintió en todo el occidente del país, un área menos propensa a estos fenómenos naturales comparado con el este de la isla, que está situado en la frontera de las placas tectónicas del Caribe y América del Norte. Este evento sísmico ocurre en un contexto complejo, ya que Cuba atraviesa una severa crisis económica y social, afectada por sanciones estadounidenses, incluyendo un bloqueo petrolero de facto.
Tal situación ha llevado a un aumento en la preocupación por la creciente “emergencia humanitaria” que enfrenta el país, descrita recientemente por el representante de la ONU en la isla como un “cóctel explosivo”, justo al inicio de la temporada de huracanes. Las repercusiones de este sismo seguirán siendo monitoreadas mientras el país busca estabilizarse en medio de desafíos significativos.
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