Tesla ha llegado a un acuerdo en un litigio relacionado con un trágico accidente ocurrido en 2023, en el que una mujer perdió la vida mientras una de las vehículos de la compañía, que utilizaba el sistema avanzado de asistencia al conductor conocido como Full Self-Driving (FSD), estuvo involucrado. Esta resolución legal fue inicialmente reportada por Bloomberg, aunque los detalles del acuerdo no han sido revelados.
El pleito fue interpuesto contra Tesla y el conductor del vehículo por la hija de Johna Story, una mujer de 71 años que fue atropellada por un Tesla Model Y. La mujer fue impactada tras salir de su propio coche para dirigir el tráfico alrededor de un accidente que había sucedido previamente, causado por el resplandor del sol.
En respuesta a este incidente, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) inició una investigación sobre el software FSD de Tesla en 2024, tras recibir informes de cuatro accidentes en condiciones de baja visibilidad, incluido el que involucraba a Story. La NHTSA buscaba determinar si el sistema de asistencia al conductor era capaz de “detectar y responder de manera adecuada a condiciones de visibilidad reducida,” tales como el deslumbramiento solar, la niebla o el polvo en el aire.
En marzo de 2026, esta investigación fue elevada a un análisis de ingeniería, donde la NHTSA manifestó que “los datos de incidentes disponibles generan preocupaciones de que el sistema de detección de degradación de Tesla, tanto en su versión original como en las posteriores actualizaciones, no logra detectar y/o advertir al conductor de manera apropiada en condiciones de visibilidad comprometida, como el resplandor solar y los contaminantes en el aire.”
Aunque el acuerdo pone fin a la demanda de la familia de Story, la investigación de la NHTSA sobre el software de Tesla aún no ha concluido. Esta pesquisa federal conlleva posibles consecuencias para la empresa, incluyendo la posibilidad de un retiro del mercado de los vehículos en cuestión.
Adicionalmente, la NHTSA abrió otro procedimiento de investigación en octubre de 2025, tras recibir reportes de que el software FSD ocasionaba que los vehículos cruzaran semáforos en rojo o se desplazaran hacia el carril equivocado. Esta serie de acontecimientos resalta la creciente preocupación respecto a la seguridad de los sistemas automatizados de conducción, mientras los entes regulatorios evalúan la capacidad de estas tecnologías para operar de manera segura en diversas condiciones.
La situación en torno a la tecnología de conducción autónoma de Tesla continúa desarrollándose, dejando en evidencia la importancia de un estricto escrutinio regulatorio en la evolución de estas innovadoras, pero controvertidas, herramientas de movilidad.
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