El famoso juego Tetris se ha visto envuelto en una controversia que ha captado la atención internacional. Recientemente, la compañía detrás del icónico videojuego, The Tetris Company, declaró que no otorgó permiso a la Casa Blanca para utilizar su imagen en un nuevo videojuego en línea denominado “Build the Wall”. Este juego, lanzado el 1 de septiembre de 2026, ha sido criticado por su temática y el uso de elementos visuales que se asemejan a los de Tetris y otros desarrolladores reconocidos como Sega y Xbox, propiedad de Microsoft.
En un comunicado remitido a la prensa, The Tetris Company afirmó que no participó en la creación del mencionado videojuego y que además está revisando la situación, haciendo énfasis en la seriedad con la que toman las infracciones de derechos de autor. El juego, disponible a través del sitio web oficial de la Casa Blanca, incluye instrucciones para “proteger la frontera de la horda que se aproxima”, lo que ha generado críticas no solo por el uso de la marca Tetris, sino también por su contenido considerado racista por diversas organizaciones de derechos civiles.
La administración de Donald Trump, al lanzar el videojuego, busca conectar con los votantes a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Un portavoz de la Casa Blanca defendió la iniciativa, apuntando a la necesidad de innovar en la narración de los logros del presidente. Sin embargo, el eco de las críticas no se hizo esperar. Amerika Garcia Grewal, co-directora de la Frontera Federation en Eagle Pass, Texas, expresó su descontento: “Me da náuseas. Han estado jugando con la vida de las personas durante años y ahora han hecho un videojuego de lo que están haciendo”.
A medida que surgen más detalles sobre este episodio, el futuro del juego y posibles acciones legales contra la Casa Blanca por parte de The Tetris Company son inciertos. Este incidente no solo pone de manifiesto las tensiones entre la cultura de los videojuegos y la política, sino que también refleja las divisiones en la sociedad estadounidense en torno a cuestiones de inmigración, derechos civiles y la representación mediática. La comunidad gamer y los defensores de derechos humanos permanecen atentos, mientras el debate sobre la apropiación de contenido y la ética en el uso de la imagen en medios se intensifica.
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