“Me alisté porque quería ser blanco”, afirma Gamal “G” Turawa, expolicía negro y gay de Scotland Yard, al arrancar The Black Cop. El documental que dirige Cherish Oteka, ganador de un premio Bafta, es una historia de “redención” que encapsula dolorosas confesiones sobre racismo, homofobia y opresión.
En poco más de 20 minutos, este agente británico retirado -el primero que admitió abiertamente su homosexualidad en la Policía Metropolitana de Londres (Met)- repasa descarnadamente, desde su infancia, episodios que le marcaron -y que hoy resultarían escandalosos- durante sus 25 años de servicio.
Turawa habla a cámara y sus ojos reflejan dolor. No emplea pseudónimos, no huye de los recuerdos más tormentosos y tampoco esconde cómo él mismo participó y contribuyó a “perpetuar” la cultura racista y homófoba arraigada entonces en la Met, cuando ser negro era un impedimento para ser aceptado.
En entrevista, Cherish Oteka (A Man Called Dad, Bame Voices), especialista en proyectos que dan voz a minorías marginadas, dice que The Black Cop ha permitido a su protagonista “hacer las paces” de alguna manera con su pasado.
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