Antes del inicio del Tianguis Turístico 2026 en Acapulco, el chef Eduardo Palazuelos comparte recuerdos que lo conectan con este evento emblemático. Desde su infancia, donde servía en cenas multitudinarias junto a su madre, la banquetería Susana Palazuelos, el Tianguis ha sido una pieza clave en su vida. Este año, el evento celebra su 50ª edición, regresando al puerto en un momento crucial, no solo como una vitrina del sector turístico, sino también como un renacer de la cocina local y la hospitalidad que Acapulco ha representado.
Para Palazuelos, el Tianguis no se reduce a cifras o agendas. Es un testimonio de su historia personal, un reflejo de su trayecto en un entorno donde la comida se convierte en un idioma universal. Desde los lujosos bufets de langosta a un enfoque más corporativo, él ha visto la evolución de este evento, pero subraya que la esencia sigue viva: la oportunidad de explorar las ofertas y la identidad turística de México.
Los Palazuelos han dejado una huella indeleble en la historia del Tianguis. Aunque su madre no participó en las primeras ediciones, acumuló 18 ediciones consecutivas, desempeñándose como un pilar fundamental en la representación gastronómica del país. Sus anécdotas, como la de Tony Blair disfrutando de los tamalitos de chipilín, ilustran cómo la cocina mexicana se presenta como un embajador del país.
De cara al Tianguis 2026, Palazuelos observa un panorama en la industria gastronómica de Acapulco lleno de posibilidades. A pesar de los desafíos que ha enfrentado el puerto, la comunidad restaurantera se muestra dispuesta a colaborar y ofrecer una experiencia inolvidable. La propuesta de Palazuelos incluye Punta Sirena, un nuevo proyecto que busca recuperar la esencia del Acapulco de antaño, con cenas al aire libre y una narrativa renovada del destino.
El evento también busca resaltar la rica gastronomía de Guerrero. Palazuelos destaca la importancia de colocar la cocina de su estado en el mapa nacional, proponiendo menús que enlacen las tradiciones culinarias locales. Con la intención de reposicionar la cocina guerrerense, el Tianguis se constituye como una oportunidad para brillar en la conversación gastronómica del país.
Así, Acapulco se prepara para recibir el Tianguis 2026. No solo se trata de negocios, sino de historia, herencia y sabores que se entrelazan para contar la narrativa de un puerto que, aunque ha pasado por momentos difíciles, está listo para renacer y redescubrirse a través de su cocina.
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