En Puebla, las tiendas departamentales y de autoservicio han comenzado a adelantar la venta de adornos relacionados con Halloween y Navidad en pleno mes de septiembre. Sin embargo, los comerciantes del Centro Histórico se mantienen al margen de esta tendencia, argumentando que el margen de ganancia es escaso debido a la falta de demanda.
José Juan Ayala Vázquez, presidente del Consejo de Comerciantes del Centro Histórico, señaló que enfrentan dificultades para competir con grandes cadenas. Esto se debe a que sus volúmenes de mercancía son mucho menores y cualquier intento de ajustar precios podría resultar en pérdidas significativas. En la zona, existen alrededor de 10,000 establecimientos, de los cuales el 40% se especializa en productos de temporada, pero sus ventas son limitadas, especialmente en relación con las fiestas patrias. Desde principios de septiembre, estos negocios han comenzado a ofrecer adornos patrios, aunque solo logran vender aproximadamente el 50% de su inventario, el resto se guarda para el siguiente año.
Ayala Vázquez también enfatizó que las tiendas grandes pueden permitirse realizar campañas de remate, lo que no es viable para los comerciantes locales, quienes no cuentan con el mismo respaldo financiero. Las fiestas patrias, a menudo consideradas de corta duración, no generan un flujo de ventas robusto; de hecho, se estima que solo dos de cada diez clientes adquieren adornos en esta época.
A medida que se aproximan Halloween y Navidad, las compras aumentan, alcanzando hasta ocho de cada diez clientes interesados. Sin embargo, los comerciantes del centro tienen que esperar a que los grandes negocios introduzcan sus novedades en el mercado, mientras que no ofrecen facilidades de pago como meses sin intereses que atraen a los compradores.
Después de las celebraciones patrias, se anticipa que muchos comercios del centro comenzarán a exhibir decoraciones para Halloween, dado que hay quienes decoran sus hogares desde el 1 de octubre y mantienen los adornos durante todo el mes. Se espera que una dinámica similar ocurra con la Navidad, cuando los productos se comienzan a ofrecer a mediados de noviembre, respetando el tiempo adecuado para cada festividad.
La situación actual demuestra cómo las diferencias en capacidades financieras y estrategias de venta impactan en la forma en que los pequeños comerciantes abordan la demanda estacional, todo mientras los grandes competidores continúan dictando el ritmo del mercado.
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