El tifón Bavi se ha convertido en una poderosa fuerza de la naturaleza, devastando diversas regiones de Asia a lo largo del fin de semana. Este fenómeno meteorológico, que impactó principalmente la isla sureña de Ishigaki en Japón el sábado por la mañana, ha dejado a su paso un saldo preocupante: al menos 87 personas heridas en Taiwán, cinco en Japón y la evacuación de 1,71 millones de personas en la provincia china de Zhejiang.
Desde la madrugada del domingo, Bavi ha amenazado con tocar tierra en la costa de Zhejiang, un área que ha elevado su respuesta de emergencia al nivel máximo, el nivel uno. A las 14:00 hora local (06:00 GMT), el Centro Meteorológico Nacional de China localizó el centro del tifón a unos 290 kilómetros al este de la frontera entre Zhejiang y Fujian. El tifón se desplaza hacia el noroeste a velocidades de entre 30 y 35 kilómetros por hora, con vientos que podrían alcanzar los niveles 12 a 13.
La situación ha obligado a las autoridades de Zhejiang a implementar medidas preventivas drásticas: más de 12,000 escuelas y guarderías han cerrado, al igual que 444 lugares turísticos y 78 recintos culturales. En Taiwán, la actividad ha estado casi paralizada en los aeropuertos, con un número creciente de cancelaciones de vuelos en terminales como Wenzhou y Fuzhou.
Mientras tanto, las alertas por lluvia han despertado preocupación en las zonas costeras. La agencia oficial Xinhua ha informado que las autoridades taiwanesas mantienen 45 alertas rojas por riesgo de flujos de lodo, especialmente en el condado de Hsinchu, donde también se han registrado incidencias por tormentas.
Al cruzar Okinawa, Japón, Bavi dejó cinco heridos leves y causó la cancelación de más de un centenar de vuelos. La Agencia Meteorológica de Japón ha emitido alertas de nivel 4 en varias áreas, instando a las personas en las zonas peligrosas a evacuar debido a la alta posibilidad de inundaciones, con vientos que han alcanzado hasta 140 kilómetros por hora.
Bavi se presenta en un contexto crítico tras una semana de desastres naturales en el país asiático, marcada por el tifón Maysak, que dejó al menos 39 muertos en Guangxi, así como deslizamientos y tornados en otras regiones.
Mientras la región se enfrenta a la furia de Bavi, el Centro Meteorológico Nacional de China ha declarado alerta naranja por tifón y ha emitido una alerta roja por lluvias, anticipando precipitaciones torrenciales no solo en Zhejiang, sino también en Fujian y Taiwán. La tragedia y el impacto destructivo de estos fenómenos naturales reitera la vulnerabilidad de estas naciones frente a los efectos del cambio climático.
Actualización: A fecha de 2026-07-11 05:45:00, las autoridades continúan evaluando los daños mientras implementan medidas de respuesta y recuperación para mitigar el impacto de esta catástrofe.
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