El tifón Bavi, que avanza hacia Taiwán y China, se perfila como una de las tormentas tropicales más potentes en los últimos años, comparable al destacado Kong-rey de 2024. Con vientos que alcanzan cerca de 200 km/h y una anchura aproximada de 1.000 km—casi el tamaño de Francia—, su llegada ha generado estado de alerta en varias regiones.
Desde el jueves, pescadores, residentes y agricultores en Taiwán y en parte de China han implementado medidas de emergencia ante la inminente llegada de Bavi. Las autoridades taiwanesas advierten que se podrían registrar hasta un metro de lluvia en las montañas al norte de Taipéi, lo que llevó a activar a 29.000 soldados en el área, según lo informado por el Ministerio de Defensa.
En la localidad de Suao, al noreste de Taiwán, cientos de barcos buscaron refugio en el puerto. Chen Ming-hui, un capitán de barco pesquero, emitió una advertencia contundente: “No se dejen engañar por el clima tranquilo de ahora. Una tormenta como esta podría ser aterradora”. Este recordatorio de tifones anteriores resuena entre la comunidad, consciente de los estragos que pueden causar.
El aeropuerto internacional de Taoyuan ha cancelado todas sus salidas programadas para el sábado. Bavi, que se desplaza hacia el sureste, tiene previsto bordear el norte de Taiwán antes de tocar tierra en la provincia china de Fujian la noche del sábado.
En el sur, donde el impacto del tifón Maysak aún resuena, las autoridades en Guangxi continúan la búsqueda de víctimas. Maysak dejó al menos 39 muertos y nueve desaparecidos, junto con severas inundaciones y la devastación de granjas. En Hubei, las consecuencias del tifón anteriores también son evidentes, con residentes evacuando sus hogares inundados y equipos de rescate utilizando drones para llevar ayuda a zonas aisladas. Informes estatales revelan la muerte de animales, incluyendo leones en un zoológico de Guigang, lo que añade un matiz trágico a la ya gravosa situación.
Meteorólogos tanto de Taiwán como de especialistas internacionales subrayan que Bavi podría, potencialmente, superar en tamaño e impacto a tormentas recientes. Expertos atribuyen este fenómeno a la creciente frecuencia e intensidad de ciclones a los efectos del cambio climático, así como al desarrollo de El Niño. Xiangbo Feng, investigador de ciclones tropicales del Imperial College de Londres, advirtió que el tifón ha estado acumulando energía sobre las aguas cálidas del Pacífico, lo que podría llevar a daños catastróficos al tocar tierra.
Las autoridades japonesas han comenzado a enfrentar las primeras consecuencias de la tormenta, con cortes de energía y vuelos cancelados en la prefectura de Okinawa. Masanao Ozaki, viceportavoz del Gobierno japonés, indicó que unas cincuenta casas se han visto afectadas por interrupciones eléctricas, y se han emitido alertas de fuerte oleaje y vientos huracanados.
Hasta ahora, no se han reportado víctimas ni daños significativos. Sin embargo, Ozaki hizo un llamado a la población para que mantenga una “vigilancia extrema” ante la posibilidad de deslizamientos de tierra e inundaciones, mientras el Gobierno colabora con autoridades locales para preparar respuestas de emergencia.
Las previsiones apuntan a que Bavi continuará su trayectoria hacia Taiwán y la China continental tras su paso por Japón. Las autoridades chinas han elevado su nivel de respuesta ante el avance del tifón, al igual que las taiwanesas, que han emitido alertas marítimas para garantizar la seguridad de la población.
Esta alerta y la organización de medidas preventivas son cruciales en estos momentos, ya que la comunidad se enfrenta a uno de los fenómenos meteorológicos más desafiantes de la última década.
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