La industria de la belleza esta llena de estereotipos que deben de seguirse, la realidad es que aun las mujeres tienen que sentir pena de su color de piel y de cabello, realmente es desgastante lidiar con todos estos temas. El claro ejemplo nos lleva a finales de 2022 donde la primera dama Michelle Obama, reconoció que cuando su esposo se convirtió en el primer presidente negro del país ella decidió aparecer en público con el cabello liso porque consideró que el pueblo estadounidense “no estaba listo” para sus rizos naturales.
Millones de mujeres africanas han sentido y sienten esa misma presión y han intentado durante años modificar su belleza y no potenciarla. Basta ver la oferta de alisadores de cabello, productos para blanquear la piel, maquillajes especiales para aclarar el tono y tintes de cabello especiales.
Pero en países africanos como Kenia, cobra fuerza un activismo que pide respeto hacia el consumidor africano y ensalza la belleza natural frente a la clásica tendencia de blanquear la piel o alisar el cabello. Así, en los últimos años han surgido productos de calidad fabricados localmente, asequibles para la mayoría de bolsillos y sin ingredientes peligrosos para la salud.
Suzie Wokabi
Presume de dirigir la primera marca de cosméticos creada por una africana para las mujeres africanas. Esta empresaria vivió en Estados Unidos durante 10 años y al volver a Kenia en 2007 vivió la “frustración” de tener que comprar productos importados a un precio carísimo. Este fue el punto de partida de SuzieBeauty. La firma, que se expande ya en otros países de la región, se tornó famosa a escala internacional en 2014, cuando la actriz ganadora de un Óscar Lupita Nyong’o publicó en Instagram que había utilizado un pintalabios de la marca en una entrevista con Queen Latifah.
Hacer que las africanas se sientan orgullosas de sus raíces “de la cabeza a los pies” y se cuiden con productos seguros y de calidad fue también lo que motivó a la doctora keniana Gasheri Thuku a crear en 2015 Sheth Naturals. “Creemos que las necesidades y demandas de belleza de la población africana pueden satisfacerse con productos locales que tengan un atractivo mundial”, explica firma en su página en internet. Como símbolo de este compromiso su primera línea de productos se llamó Mizizi, que en suajili quiere decir “raíces”.
El mismo espíritu ha movido a Lheritier, un grupo de empresas dedicadas al bienestar y basadas en Kenia, que fabrican maquillaje gracias a productores de la región. La marca fue creada en 2016 por Francisca Ochieng, que, tras vivir más de 25 años en Estados Unidos, volvió a Kenia y vio, igual que Wokabi, que tenía que comprar todos sus cosméticos en el extranjero.
Pero ir contracorriente no ha sido fácil. Ochieng considera que su país tiene grandes oportunidades de negocio, pero enumera las trabas, los altos impuestos a la importación y el recelo ante los productos locales que se respira aún en Kenia y pide al gobierno que proteja a los pequeños comerciantes que están empezando. “El apoyo no consiste en recibir dinero público sino en que las autoridades conozcan de primera mano estas iniciativas puestas en marcha por y para los kenianos. Una visita contribuiría por ejemplo a dar credibilidad a nuestros productos”, sugiere.
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